El pequeño pueblo de Burgos de glorioso pasado que conserva su aire señorial

San Esteban, de reciente ‘celebración’ en el calendario, y San Millán custodian desde sendas e imponentes iglesias -catalogadas ambas como Bien de Interés Cultural en marzo de 1992- la localidad burgalesa de Los Balbases. Ubicada a unos 40 kilómetros al oeste de la capital, los 300 habitantes censados en la actualidad y toda su parentela pueden presumir y presumen de un pasado glorioso que hoy aún asoma en rincones, puertas-arco, casas solariegas o los templos citados.

Mantiene, dicen, este municipio el aire señorial que le otorgaba ser, por ejemplo, lugar de residencia estival durante muchos años de ilustres como Doña Berenguela, madre de Fernando III de Castilla y personaje clave en su reinado, o coronar el marquesado concedido a finales de 1621 por el rey Felipe IV a una de las figuras militares más importantes de la historia patria: Ambrosio Spínola. Este aristócrata genovés, que luchó al servicio de la monarquía española llegando a ser capitán general de los ejércitos, consiguió su ansiada Grandeza de España gracias a este título nobiliario apellidado de Los Balbases que heredaron sus descendientes tras su muerte.

Bebía esta importancia de la que le brindaba su ubicación estratégica. Próxima a las importantes rutas de la lana y jacobea, fue villa próspera en la Edad Media, al calor de estos dos itinerarios, los más transitados del reino de Castilla, y del ventajoso fuero adjudicado por el rey Alfonso VII, en busca de una rápida repoblación de la zona. Dicho y hecho, su esplendor motivó que llegara a contar con un importante volumen de población y numerosos barrios de los que hoy quedan dos, custodiados en altura por sus respectivas iglesias.

En detalle, la de San Millán, tal y como relata José Manuel Tomé en la web www.arteguias.com, se localiza «en la parte más elevada del barrio occidental de la villa, rodeada de bodegas subterráneas». Es esta, añade, «una soberbia construcción gótica levantada sobre los restos de una anterior tardorrománica del siglo XIII como queda atestiguado por la portadita del muro oeste». Más allá de los detalles que regala un paseo por su exterior, destaca dentro «su retablo mayor, con tablas hispanoflamencas sobre la vida y milagros de San Millán de la Cogolla obra del pintor Alonso de Sedano». Igualmente, es digno de reseñar el artesonado gótico-mudéjar del coro.

Puerta de la Barbacana.DARÍO GONZALO

La de San Esteban, por su parte, «más monumental, presentando un aire claramente fortificado gracias a su torre campanario almenado», según indica Tomé, «tiene origen tardorrománico, del siglo XIII como se constata en los detalles escultóricos de las portadas, si bien fue objeto de una gran reconstrucción y ampliación en los siglos XIV y XV», precisa en su texto, para subrayar las proporciones catedralicias con las que sorprende el interior del inmueble, que reserva un espacio para el museo parroquial en el que atesora un rico y variado legado de objetos litúrgicos.

Los Balbases celebra su fiesta a mediados de septiembre en honor de la Virgen de Vallermoso. También llamada El Sejo, la celebración despide el verano por todo lo alto gracias a la participación de las distintas peñas.

Fuente original: www.elcorreodeburgos.com