Uno de los inmensos comedores, la capilla de las monjas y los interminables pasillos del Monasterio milenario de Oña serán testigos de un viaje en el tiempo a la edad de oro del cine giallo. Como si de un homenaje del subgénero italiano de misterio, sangre y estética barroquista se tratara, el cineasta Rubén Arnaiz controla cada uno de los detalles que conforman un gran rodaje desde el antiguo refectorio, transformado en sala de procesos. Los departamentos de maquillaje, peluquería, vestuario y caracterización conviven en el mismo espacio mientras que la sala anexa protagoniza buena parte de las 120 escenas en total que grabarán durante estos días.
Santa Negra verá la luz «el próximo año y se estrenará en cines», afirma el director, que también ha apostado por los exteriores del edificio y de la casa en la que se hospeda en Llano de Bureba. Un guion de 70 páginas -que él mismo redacto y modificó en el momento en el que puso un pie en la abadía debido a las posibilidades que le ofrecía- dará resultado a una película de «unos 120 minutos», la segunda de una trilogía -la primera, Biblia Negra, llegará a la gran pantalla en octubre- ambientada en la España de los 2000.
Arnaiz tuvo claro desde el momento en el que Sergio María, el actor protagonista, y Paco Arasanz, director de cine que ya ha utilizado el espacio como telón de fondo en Los ojos del diablo, le hablaron del inmueble que quería centralizar allí su nuevo proyecto. Dicho y hecho. El lunes aterrizó un equipo compuesto por 16 personas -entre intérpretes y el cuerpo técnico- y desde entonces desarrollan una historia que calará entre los espectadores. Sin desvelar demasiados detalles, su creador adelanta que «tocará temas duros, como la pérdida de un hijo y el proceso de unos padres que buscan respuestas». Al madrileño no le gusta encasillar sus trabajos y a pesar de que hay escenas de terror y sangre (heridas, cortes y disparos), le gusta más el término terror elevado, «una etiqueta comercial que designa películas de terror enfocadas en la atmósfera, el drama psicológico y la crítica social en lugar de los sustos fáciles», explica.
(Más información y fotografías, en la edición impresa de este sábado de Diario de Burgos o aquí)
Fuente original: www.diariodeburgos.es