La procesión del Santo Entierro medinesa ha mostrado esta tarde la fortaleza de esta celebración en la ciudad, donde cada año se suman nuevos cofrades. Casi 400 han sacado las bellas imágenes de la parroquia de Santa Cruz, el monasterio de Santa Clara, el Santuario de la Virgen del Rosario y la residencia del mismo nombre. Junto a ellos, numerosos personajes de la Pasión y Muerte del Señor han dado vida a la celebración, donde ha sorprendido uno nuevo. Simón de Cirene, el Cirineo, ha salido al paso por primera vez de Jesús con la cruz a cuestas en sus tres caídas y ya en la tercera, en la calle Mayor, ha comenzado a ayudarle para hacer más llevadera su agonía, por orden del centurión romano.
La ciudad se ha volcado con el acto central de la Semana Santa medinesa y centenares de personas han acompañado la procesión por todo su recorrido. Algunos ya esperaban en la plaza de Somovilla de las siete y cuarto de la tarde, quince minutos antes de que el largo cortejo saliera de la Plaza Mayor, donde ha regresado casi dos horas después. Tambores y cornetas han resonado sin cesar junto a los pasos, a los que cada año se suman más niños, la savia del futuro.
El domingo, más información e imágenes en la edición en papel de Diario de Burgos, sección Domingo.
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