De todo menos monotonía y eso que las pantallas lucían en blanco y negro. El rock más eléctrico llenó cada rincón del escenario Ribera del Duero cuando Franz Ferdinand abrió su concierto con The dark of the matinée, para calmar la sed de muchos festivaleros que llevaban años demandando la llegada del mítico grupo escocés. «¡Más alto, Sonorama!», gritó Alex Kapranos, vocalista del conjunto, en más de una ocasión.
Con varias intervenciones en español y coreado por un público entregado, la guitarra de Kapranos viajó a través de canciones tan míticas que se han convertido en himnos. Do you want to, Walk Away, No you girls, Take me out… todo para terminar con un This Fire que hizo honor a su letra e incendió al público que gritó para unir sus voces con la del vocalista.
«Uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida», comentó uno de los asistentes que definió la actuación como «cine». Saltos, abrazos y mucha emoción en las caras de quienes se habían congregado en las primeras filas. Un público más maduro, eso sí, pero igual de entregado que en el resto de actuaciones de una noche que contaba con uno de los carteles más esperados por la organización del festival.
Quince años para conseguir que uno de los escenarios principales de Sonorama pudiera recibir el rock de Franz Ferdinand, quienes han venido ante la promesa de un festival que va mucho más allá de la música y que recibe a los viajeros con una de las mejores gastronomías del mundo. Algo que ha llevado a los miembros del grupo de gira por alguno de los mejores restaurantes y bodegas de la zona, como Neo (Castrillo de la Vega) o Taller Arzuaga (Valladolid).
El calor de la música. Las altas temperaturas acompañaron en una nueva noche en El Picón que recibió una vez más a una gran multitud de personas. Las puertas se abrieron al ritmo de Besmaya y bailaron al son de La Mari de Chambao, quien dio paso a los asistentes más indies que buscaban en Rufus T. Firefly su momento.
Carolina Durante consiguió que todo el recinto gritase para llamar a todos ‘Cayetanos’ del festival en uno de los conciertos con más público de la noche. Precisamente, este fue el grupo al que Javier Ajenjo, director del festival, acompañó unos minutos antes en una rueda de prensa. «Tengo que confesar que yo antes era punki y estos chicos tienen esa esencia», relató el responsable de Sonorama. Por su parte, Diego Ibáñez, vocalista del grupo, explicó que aunque no podía quedarse más tiempo en el evento, ya se podía ir satisfecho, por haber comido lechazo.
«Es maravilloso ver como Carolina Durante ha escalado durante todos estos años para convertirse en cabeza de cartel de Sonorama», concluyó Javier Ajenjo, para elogiar la forma en la que los madrileños han crecido desde sus primeros conciertos en el festival.
Para cerrar la noche, Barry B conquistó a su público en casa, arropado por todos sus seguidores, y como confesó en un vídeo en redes sociales nervioso porque sus padres iban a estar entre los asistentes, algo que le imponía respecto.
Fuente original: www.diariodeburgos.es