Era la portavoz del equipo de gobierno de Sentir Aranda y coordinaba uno de los departamentos más complejos del Ayuntamiento de Aranda, el área de Personal. Sin embargo, el pasado 14 de enero, María de las Viñas Ortuño dijo ‘basta’ con un rotundo escrito de renuncia que pone en entredicho al alcalde, Antonio Linaje, y a varios concejales, como el de Hacienda, Guillermo Leal, y la de Deportes, Belén Esteban.
Según explica la concejala saliente, ha vivido “situaciones muy graves” que le han provocado varios ataques de ansiedad. “En el momento en que no haces lo que se te impone es cuando surgen los gritos, las faltas de respeto y las desautorizaciones ante funcionarios públicos”, lamenta.
La historia de desencuentros comienza el 28 de noviembre de 2024 en una reunión en la que estaban presentes, además de ella, el alcalde Antonio Linaje y los concejales Guillermo Leal, Belén Esteban y Carlos Medina, estos dos últimos de forma telemática.
Según explica María de las Viñas, tuvo un desagradable enfrentamiento con la concejala de Deportes cuando Belén Esteban insistió en la importancia de seguir contando con una trabajadora que no había aprobado el proceso para alcanzar la categoría de auxiliar administrativo, asegurando que “no la quería perder”.
Cuando la titular de Personal intentó explicarle que “esto es una administración pública, que no funciona como la empresa privada y que hay unos procedimientos legales que no podemos saltarnos”, la reacción de su compañera, asegura, fue “muy agresiva”. “Me dijo: ‘Tú eres mi enemiga, no una compañera’; ‘si no me ayudas con esto, me voy, abandono’; ‘siempre has metido a gente para los compañeros y a mí nunca’, explica la concejal cesante.
Tras escuchar estos reproches, María de las Viñas asegura que quedó “en shock” y, ante el silencio del resto de compañeros, abandonó la reunión “con un ataque de ansiedad”. “No se ha tomado ninguna medida contra esta situación ni contra Belén, y ella ni siquiera ha pedido perdón”, afea.
El segundo episodio que fundamenta su marcha se produjo en diciembre como consecuencia de la baja de la interventora. “A pesar de haber llevado la concejalía de Personal, en ningún momento se ha contado conmigo ni con el departamento de Personal para la búsqueda de soluciones legales”, afirma sorprendida porque, aunque era su competencia, se encargaron del tema el alcalde y los concejales de Obras y de Hacienda.
“Se está creando un grave perjuicio en el Ayuntamiento de Aranda de Duero, porque sí que hay una persona que ahora mismo puede y debe hacer las funciones de interventora, y es la tesorera”, defiende, molesta porque, mientras el alcalde y Guillermo Leal han tomado la decisión, ella es la “máxima responsable de las consecuencias que puedan derivarse”. “Ahora mismo no está saliendo nada de Intervención; es muy grave”, apremia.
La situación se tensó aún más el 11 de diciembre, cuando en la mesa de negociación, en la que estaban llamados sindicatos y representantes políticos, acudió la tesorera, con la que tuvo un desencuentro.
“El alcalde me llamó diciéndome que había recibido una llamada de la tesorera, que se había sentido muy mal en la mesa y que yo la había tratado mal, para que la pidiese perdón. Yo manifesté que en ningún momento esto había sucedido así y que está la grabación de la mesa, a lo que me respondió que confiaba en mí pero que la llamase. Le dije que no iba a pedir perdón, y entonces me gritó: ‘Mariví, por favor, no tienes empatía. ¿Sabes lo que es empatía, no? Porque no la tienes y no podemos perder a la tesorera». Después de eso, el regidor colgó.
Coacciones y falta de apoyo
Según explica la concejala saliente, tras esa conversación recibió una serie de mensajes telefónicos de la técnica que María de las Viñas entiende “como coacciones”. La discusión entre ambas continuó en la reunión del día 15 de diciembre, pero cuando el alcalde entró en la sala y se percató de la situación, tuvo una reacción que no gustó en nada a la concejala.
“Gritando, muy nervioso y gesticulando con las manos, me dijo que me callase”, por lo que “abandoné la reunión llorando y con un ataque de ansiedad”. El alcalde salió detrás, “nervioso y alterado”, pidiendo a la concejala que volviera a la reunión.
“Dado mi estado, me fui, pero me dijo que no podía marcharme. Yo le dije que quería irme, pero me respondió a gritos que tenía que tener empatía, que no podía ser así y que éramos amigos, a lo cual le respondí que no éramos amigos y que quería marcharme. Entonces, a la cara, muy alterado y nervioso, me gritó: ‘Soy el alcalde y me estás desobedeciendo por cuarta vez’. Ninguno de mis compañeros se levantó de la silla ni salió de la sala de reuniones a ver qué sucedía ni a ayudarme en ningún momento”, recrimina.
A raíz de esta discusión, María de las Viñas decidió no asistir a las comisiones “desde ese día hasta el día de mi renuncia, por la ansiedad que me genera acudir a las mismas, por la situación de indefensión vivida”.
“Solo acudí al pleno por responsabilidad política con los ciudadanos”. Como “castigo”, entiende, el alcalde le anunció el 10 de enero que, con el fin de avanzar en la Relación de Puestos de Trabajo (RPT), la liberaba de sus responsabilidades como portavoz del equipo de gobierno.
“Sé que es un castigo por lo acontecido las semanas anteriores”, señala María de las Viñas, molesta también con Guillermo Leal, el único de sus compañeros que no le ha mandado un mensaje para interesarse por su estado.
Vox pide explicaciones
Según cuentan fuentes conocedoras de la realidad interna municipal, las actitudes del alcalde podrían haber incidido en la salida de la secretaria municipal. Por el momento, Vox ha emitido un comunicado en el que condena los hechos.
“Expresamos nuestra más firme repulsa ante cualquier caso de violencia, agresión o acoso”. “Hemos pedido y pediremos explicaciones al equipo de gobierno”, afirma el portavoz de la formación verde, Sergio Chagartegui decidido a exigir un protocolo de actuación.
Fuente original: www.elcorreodeburgos.com