Santiago Lorenzo les bautizó como los mochufas en su novela Los asquerosos. Carolina Durante, la banda con más amigos Cayetanos, les dedica Urbanitas: Adoro todo ese ruido/No puedo vivir sin él/Llevo cuatro días en el puto campo /Y ya estoy deseando volver. El PP de Asturias acaba de proponer una ley para defender al campo del fenómeno creciente de los «rurales reconvertidos» y preservar como especie en extinción los olores y los sonidos propios del medio rural, ya sea el quiquiriquí del gallo o la caca de vaca. Y el alcalde pedáneo de Moslares de la Vega se hizo famoso en 2021 por pagar de su propio bolsillo un cartel en el que se podía leer: Atención, pueblo español. Entras bajo tu propio riesgo.
Harto de que saltar una chispa aquí y otra allá, sobre todo a raíz de la pandemia, avisaba de que en su pueblo de Palencia sonaban las campanas, pasaban los tractores y piaban las gallinas todos los días. No era suya la idea, confesó, la había visto en Francia. En Neila no hace falta cartel, porque prácticamente todas las familias han tenido animales en la casa de sus abuelos y de sus padres. Lo que en su infancia sintieron como vital para el sustento familiar, en uno de los pueblos de mayor tradición ganadera y trashumante de Castilla, ha pasado a generar una situación que les causa «importantes perjuicios» y «puede suponer un riesgo para la salud», tal y como se puede leer en un escrito que un grupo de vecinos y vinculados a Neila -la gran mayoría no empadronados- ha registrado en el Ayuntamiento para reclamar que se regule la presencia de ganado en las zonas urbanas del pueblo y ofrecerse a buscar una solución «satisfactoria para todos».
Los firmantes atribuyen al ganado la proliferación de insectos y parásitos (moscas, mosquitos y garrapatas) y afirman que les genera «dificultad para transitar por muchas zonas» del pueblo, en referencia a los excrementos. También se quejan del ruido de los cencerros, «que dificulta el correcto descanso de los vecinos» y quieren alejarlo del casco urbano y de la explanada conocida como Campo, en la que hace décadas que no se juega al fútbol ni se usa para nada.
La RAE sacó del diccionario hace unos meses la expresión cencerrada, que en Neila define la tradición infantil de pedir el aguinaldo por las casas la tarde de Nochevieja. Son aquellos mismos niños de antaño que hoy quieren alejar los cencerros de sus vidas.
Fuente original: www.diariodeburgos.es