Flores y devoción para honrar a la Virgen de las Viñas
Rememorando las romerías de antaño, una procesión precedida por los maceros del Ayuntamiento, la Corte Real y los representantes municipales, recorrió el camino entre la Plaza Mayor y el Santuario de la patrona, por el camino de la arboleda, hasta alcanzar la explanada. Allí, con los sentimientos a flor de piel de quienes esperaban para dejar su ofrenda floral a los pies de la Virgen, se vivió uno de los momentos más emotivos: el minuto de silencio, solemne, bajo la mirada de la patrona, en recuerdo y homenaje a Ángel Guerra, el que fuera alcalde de Aranda, que falleció la noche del viernes. Un cerrado aplauso resonó para llevar el gesto de sus paisanos allá donde él estuviese viendo esa ermita que tanto le gustaba visitar.
A partir de ese momento, bien la música de las dulzainas en la megafonía o la de las charangas de las peñas en riguroso directo, ocupó el aire en la explanada y puso banda sonora a la larga procesión de arandinos que fueron pasando por delante de la imagen de la virgen. Los de a pie ofrecían sus ramos floridos, los músicos sus interpretaciones, pero todos en homenaje a la protagonista de estos días. Ya fuese con el colorido de los pétalos o con las notas de la partitura, lo que cada uno le pedía o agradecía quedaba en el rincón privado de su corazón.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es
