Generación TURBODIESEL

Después de lo acontecido, y aunque el turbo diesel seguirá abierto, me veo en la obligación de escribir un pequeño resumen de estos años atrás, aunque lo que más deseo es que esta generación perdure siempre y sea siempre el mismo bar.

He aquí lo que se mando a la Voz de Pinares y no puso:

 

 

GENERACIÓN TURBO DIESEL

Donde van a quedar las largas noches de «auténtico bar Coyotte», con el Peles, el Piti, Merino, Emma, Bosnio… al frente de él, que de verdad nos han hecho vivir momentos de locura y anormalidad humana. Son tantos agradecimientos los que nos gustaría dar, que seguro que se nos olvidan muchos… Empezaremos por dar gracias a la Guardia Civil por tantos y tantos momentos que hemos compartido con ellos y habernos dado la oportunidad de haber conocido Agentes de toda la provincia, a sus redadas perrunas que más bien parecían «exhibiciones caninas»…; gracias a todos los pequeños dj´s que han pasado largas horas dando subidones de rock y dance «80tero», por apagar todas las luces cuando debían, por las largas horas de Apotygma, Doctor Deseo y AC DC, gracias «inmensas» a las grabaciones siesprecisas, a los que silvaron y gritaron cuando se rompía un vaso por defender «la vida de aquel cubata», a todos los camareros que no solo han trabajado, sino que la han liado parda tanto dentro como fuera de la barra (Kabubi, Santiago, Bosnio, Peles, Piti, Giñín, Emma, Merino, Rubio, Álex, Mónica, Katia, Lara…), gracias al alcohol de no garrafón que siempre se ha servido, gracias también, a los tantos vecinos que han denunciado al bar por ruidos y molestias porque no habría sido igual de emocionante, gracias de igual manera, a la consideración de muchos vecinos que nos han tenido que aguantar todas las mañanas, tardes y noches «de pedo y veta», gracias también a todos aquellos que han desencajado las puertas del baño, a los que arrojaron hielos y alcohol a la colectividad, a los que bailaron y echaron carreras con la máquina tragaperras, a todos aquellos que cantaron rancheras y jotas cuando la música se apagaba, a los zig-zags y puñetazos a la barra del Huevo, a los que se subieron a dicha barra y a las mesas a bailar, al Melli por los «stripteas» carnavaleros, a «La Pandi» por darlo todo, a media Sierra que nos acompañaba en las grandes «timbas» de cualquier fin de semana y hacer que sería el bar epicentro de la zona en muchos de sus años de existencia, y gracias, sobre todo, a todos los palancianoserranos que han dado vida a un café-bar que siempre ha sido la «juerga padre». Lo echaremos de menos, seguro, pero siempre estaremos orgullosos de decir a nuestros hijos que somos la GENERACIÓN TURBO DIESEL!!!.

 

Relacionada:  La Voz de Pinares.

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