Informe del Parlamento Europeo: Fracking

Por si quedaba alguna duda. Extracto de un informe pedido por el parlamento europeo (es decir, no es un panfleto).

 
Las principales repercusiones posibles son la emisión a la atmósfera de contaminantes, la contaminación de aguas subterráneas debido a los flujos incontrolados de gas o fluidos causados por erupciones o derrames, la fuga de fluidos de fracturación y el vertido incontrolado de aguas residuales. Los fluidos de fracturación contienen sustancias peligrosas y su reflujo contiene además metales pesados y materiales radiactivos procedentes del depósito. Las experiencias obtenidas en los Estados Unidas muestran que se producen numerosos accidentes que pueden dañar el medio ambiente y la salud humana. Entre un 1 y un 2 % de los permisos de perforación violan las obligaciones legales. Muchos de estos accidentes se deben a una manipulación incorrecta del equipo o a fugas de este. Por otra parte, cerca de los pozos de gas se ha registrado contaminación de aguas subterráneas con metano, que en casos extremos pueden provocar la explosión de edificios residenciales, así como con cloruro de potasio, que provoca la salinización del agua potable. Las repercusiones se acumulan, ya que las formaciones de esquisto se explotan con una alta densidad de pozos que alcanza hasta seis plataformas por km².
 
Debido a la multitud de actos legislativos de diversos ámbitos, no existe una cobertura suficiente de los riesgos específicos de la fracturación hidráulica. Se han identificado nueve lagunas principales, a saber: 1. la falta de una Directiva marco para la minería, 2. La insuficiencia del umbral para la extracción de gas natural que figura en la Directiva sobre la evaluación de impacto medioambiental (EIM), 3: el hecho de que la declaración de materiales peligrosos no sea obligatoria, 4. el hecho de que no se exija la aprobación de las sustancias químicas que permanecen en el suelo, 5. la inexistencia de una referencia de mejores técnicas disponibles para la fracturación hidráulica, 6. las obligaciones en materia de tratamiento de aguas residuales no están definidas de forma suficiente y las capacidades de las instalaciones de tratamiento de agua son probablemente insuficientes si se quiere prohibir la inyección y la eliminación en el subsuelo, 7. la participación del público en los procesos decisorios a nivel regional es insuficiente, 8. la eficacia de la Directiva marco sobre el agua es insuficiente, y 9. los análisis de ciclo de vida no son obligatorios.
 
En una época en la que la sostenibilidad es la clave para operaciones futuras, cabe preguntarse si debe permitirse la inyección de productos químicos tóxicos en el subsuelo, o si debe prohibirse esta práctica, ya que limitaría o excluiría cualquier uso posterior de las capas contaminadas (por ejemplo, con fines geotérmicos) y sus efectos a largo plazo no se han investigado. En una zona de extracción activa de gas de esquisto se inyectan entre 0,1 y 0,5 litros de productos químicos por metro cuadrado. Este hecho resulta aún más grave debido a que el potencial de los yacimientos de gas de esquisto es demasiado reducido para tener un impacto considerable en la situación del suministro de gas en Europa.
Habría que revisar los actuales privilegios de los que goza la prospección y extracción de petróleo y gas en vista de que los riesgos y cargas para el medio ambiente no se ven compensados por un posible beneficio, ya que la producción de gas es muy reducida.

El informe está completo en

http://www.europarl.europa.eu/