La celebración en Aranda de Duero de la VII Gran Fiesta de la Vendimia llega hoy a su punto álgido con el tradicional pisado de la uva, para extraer el primer mosto que pudieron catar los centenares de personas que se congregaron a lo largo de la mañana en la Plaza Mayor de la capital ribereña. Con banda sonora de jota castellana, con el grupo Tradiciones del Duero, el zumo dulce de las primeras uvas tempranillo hace esperar, como avanzó el presidente del Consejo Regular de la DO Ribera del Duero, Enrique Pascual, que este año «la vendimia da muy buena impresión, parece que viene con una gran calidad», sin querer mojarse en la cuantía de uva que se podrá cosechar.
La parte emotiva la pusieron los dos protagonistas de la jornada: los actores Karra Elejalde, que recibió su nombramiento como embajador de esta zona vitivinícola de calidad como «un honor y una necesidad», y Emilio Gutiérrez Caba, elegido ribereño del año y que, por su procedencia vallisoletano, se preguntó «por qué no me había llegado antes esta distinción» en tono de broma. «Me engatusasteis después de darme mi peso en vino en la Seminci y me enseñasteis a entender que hay vinos cojonudos en toda España y que uno de los mejores vinos de la piel de toro es el que se hace aquí», confesó Elejalde que agradeció que «me habéis enseñado a paladear vuestros vinos de un modo gratuito, y por eso me sentía en deuda». Por su parte, Gutiérrez Caba recordó que su hermana rodó en Aranda la película Nunca pasa nada y «cada vez que hablamos de ese rodaje, ella habla de Aranda», para reforzar su relación con esta zona. El icónico actor hizo una defensa del vino como generador de emociones, más allá de su relevancia económica y cultural. «Para mí el vino es algo familiar, algo que nos une a todos y que nos junta de forma anímica», aseguró el ribereño del año.
Fuente original: www.diariodeburgos.es