La armonía que aporta lo modesto en Arlanzón

No se habían visto en otra cuando cortaron la cinta. No por falta de práctica, sino porque ese gesto se reserva para grandes inauguraciones y carreras ciclistas. ¿A quién se le ocurre movilizar a un presidente de Diputación y a cuatro diputados para el estreno de un espacio en el que se han invertido menos de 10.000 euros? Pues a la alcaldesa de Arlanzón, Marta Santamaría, quien considera que su pequeño centro sociocultural nada tiene que envidiar a los grandes polideportivos o a la Vuelta a Burgos. 

«Esto es muy modesto, pero lo único que estamos buscando desde este ayuntamiento es que los jóvenes, y todos, valoren el esfuerzo realizado para conseguir un nuevo espacio sociocultural. Esperamos que vuelva la armonía y el querer por Arlanzón, que todos amemos a nuestro pueblo», dijo la alcaldesa. Un discurso también humilde, y corto, que terminó con el rotundo aplauso de los vecinos y autoridades y que alabó el presidente de la Diputación, Borja Suárez, con un reconocimiento al «durísimo» día a día de todos los alcaldes modestos, que tienen que salvar las diferencias ideológicas y conceptuales además de sacrificar tiempo y vida personal en pro de los demás.

«Rara vez estamos tantos para un evento que puede parecer pequeño, pero que es muy grande», afirmó Suárez como justificando su asistencia y la del vicepresidente, José Antonio de los Mozos, y los diputados Ángel Carretón, Raquel Contreras y Susana Díez. Que además no salieron corriendo a otro lado, sino que se quedaron, quizás también porque pudieron catar unas auténticas alubias de Ibeas, de las pocas que ha brindado la última cosecha.

El Ayuntamiento ha comprado ordenadores, televisión y mobiliario para habilitar un espacio que estaba infrautilizado, en las traseras de la cantina, para convertirlo en ludoteca infantil y zona de estudio, reunión y juegos para los «cuatro jóvenes que viven en invierno» y todos los que se les unen en Semana Santa y en verano. Hace un año tuvieron que clausurar las antiguas escuelas, por el riesgo que entrañaba su mal estado de conservación, y ahora se abre esta alternativa. Para el edificio cerrado tienen un proyecto en mente más enfocado a las personas mayores, aunque aún no se atreve la alcaldesa a hablar de ello porque no hay siquiera presupuesto. 

Ahora están inmersos en las obras de la segunda fase del cementerio y en arreglar un par de caminos, a los que han dado prioridad frente a otras inversiones como el centro de interpretación de la Vía Verde. La anterior corporación arregló la Casa del Ingeniero, pero falta dotarla de contenido. «Se hará», promete Santamaría, pero antes quiere mejorar la cantina y recuperar la fragua de Arlanzón.

Fuente original: www.diariodeburgos.es