La calle Mayor de Briviesca reabrirá al tráfico tras demoler un edificio en ruina

Los vecinos y comerciantes que tienen sus negocios en la calle Mayor de Briviesca pueden respirar más tranquilos. El alcalde, José Solas, firmó la semana pasada el «último documento» necesario para autorizar la demolición del edifico -portal número 30 y 32- ubicado en la céntrica calle, cuyo estado de ruina mantiene en vilo a las personas que habitan en la zona y la frecuentan, y los vehículos podrán volver a circular en el horario que rige la normativa municipal (de 7 a 13 horas, de lunes a sábado) al tratarse de una zona peatonal.

La constructora Erroal se encargará de ejecutar la obra a partir «del lunes» y «comenzará por la parte trasera, que da a la calle Los Baños», explica el regidor. Guillermo, uno de los afectados por el cierre de la vía y el riesgo existente, denuncia que «una marquesina y un vallado simple que deja un estrecho paso peatonal no es medida de seguridad para un edificio que lleva desprendiéndose lentamente desde hace más de cuatro años, que ya no tiene cubierta ni parte de la fachada y que ha obligado a intervenir a los bomberos en varias ocasiones».

José Ignacio habita uno de los pisos de la vivienda colindante y asegura que las grietas se han apoderado de una de las habitaciones de su casa y también del portal «desde que el inmueble presenta un estado tan deteriorado» aunque reconoce que no siente miedo. «Tengo ganas de que comiencen las obras y no me importa si afectan a mi vivienda, ya lo arreglarán», declara. Santiago, constructor y propietario de un local anexo, confirma que «la demolición urge porque las casas están fatal, yo no me atrevería ni a subirme al andamio». A simple vista se aprecia que «está todo podrido, hueco por dentro, la fachada se ha cedido entera y se puede venir abajo de un momento a otro. Si no lo ha hecho hacia adentro es porque el escombro acumulado no la deja caer», añade.

Por contra, las trabajadoras de la peluquería Bambú, situadas justo enfrente del edificio, no muestran temor ante la situación y confían en que el Ayuntamiento «tome las medidas adecuadas». Otros empresarios urgen a que se actúe ya porque «llevamos desde antes de Semana Santa sin poder pasar con el coche por aquí y los transportistas no nos pueden dejar en la puerta los pedidos», comenta un hostelero de la zona.

A partir de la semana que viene -previsiblemente- la calle volverá a estar despejada y no presentará ningún riesgo para los conductores y peatones. Solas afirma que la tramitación del expediente ha resultado «bastante complicada porque la dueña de una de las casas falleció en el año 2012 y no tiene herederos. Además, hemos tenido que emitir órdenes de ejecución a pesar de que notificamos a todos los propietarios».

 

Fuente original: www.diariodeburgos.es