La carga del combustible de Garoña arrancará en julio y acabará en 2028

La actividad de mayor relevancia en la primera fase del desmantelamiento de Garoña, la carga de 44 contenedores con la mayor parte del combustible irradiado durante sus cuatro décadas de actividad, está a punto de comenzar. El director de la instalación, Manuel Ondaro del Pino, avanzó ayer en el Comité Local de Información de la central que los trabajos se quieren iniciar en la segunda semana de julio para retomarlos en septiembre tras el parón vacacional de agosto. Su previsión es que esta labor concluya a finales de 2027 o en el primer trimestre de 2028, a pesar de que los contratos suscritos con las empresas responsables de ejecutar y supervisar los trabajos, Ensa y Desarrollos Mecánicos Industriales Mirandeses, cuentan con un plazo de tres años que todo apunta a que Enresa quiere tratar de reducir.

La firma Ensa, adjudicataria de la fabricación de los contenedores a cambio de 142 millones, llevará a cabo las tareas de carga a cambio de otros 16,6 millones y contará con el apoyo de la firma mirandesa, con contratos por otros 2 millones para la supervisión técnica, mecánica y de garantía de calidad de la carga de los recipientes, entre otras labores. Ondaro explicó ante el subdelegado del Gobierno, Pedro de la Fuente, así como representantes de Enresa, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Protección Civil, alcaldes del área de Garoña, sindicatos o ecologistas, como las tareas de carga llevan «más de veinte procedimientos» que se están revisando al detalle por especialistas en estos días. En julio la intención es llenar dos recipientes, aunque ya han llegado tres desde el pasado 30 de abril, en que se recibió el primero de los 44.

A todos ellos se les instalarán cuatro anillos y una tapa de hormigón y acero, que forman un módulo auxiliar de blindaje. Con ello se reduce en gran medida la radiactividad que despiden los contenedores y hace que «cumplan sobradamente los límites de dosis radiactiva», como reseñó el director técnico del proyecto de desmantelamiento, Óscar González. Hasta que no acabe su carga no podrá comenzar la segunda fase del desmontaje de la planta, con una duración prevista de 7 años. Pero para que llegue ese momento será preciso contar con el visto bueno del CSN, al que Enresa presentará la solicitud de autorización de esta segunda parte de los trabajos en 2026. La respuesta del CSN se espera «en 2 o 3 años».

Durante su intervención, Ondaro repasó con un video los avances del desmantelamiento donde trabajan 31 profesionales de Enresa, 58 de Nuclenor y entre 250 y 300 de empresas subcontratadas, lo que lleva a rozar los 400 empleados en momentos punta. Las obras del almacén de grandes piezas que construye la firma burgalesa Copsa a cambio de 2,5 millones y que estará listo en 10 meses o la llegada del Box Counter, con un coste de otros 2,5 millones, son algunos de los hitos actuales. Este equipo se pondrá en marcha en 2026 tras obtener licencia del CSN y gestionará unas mil toneladas de material en la primera fase del desmantelamiento. Con un proceso industrial diferenciará entre los convencionales (sin carga radiactiva), los de muy baja actividad y los de baja y media actividad radiológica.

Apagón. En el encuentro también salió a relucir el apagón del 28 de abril. En Garoña se restableció el suministro de electricidad a las 4 de la tarde, pero antes los generadores diesel dieron energía. Aunque los generadores actuales son de menor potencia que los existentes cuando la planta funcionaba, fueron suficientes. «La piscina de refrigeración del combustible tiene una inercia térmica tremenda y prácticamente no se notó ninguna diferencia de temperatura por el apagón», aseguró Ondaro, que añadió que Garoña podría mantenerse segura sin electricidad «durante días e incluso semanas», a diferencia de las plantas en marcha, con márgenes muy pequeños.

Fuente original: www.diariodeburgos.es