Las obras avanzan en las dos sedes con las que contará el Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla como casa del parque, el monasterio de San Pedro de Arlanza, en Hortigüela, y la antigua casa de cultura de Silos. Dos espacios, cuya apertura al público se prevé antes de que finalice el 2026, que se han diseñado para asumir retos que van más allá de mostrar las bondades naturales y culturales de este territorio burgalés protegido. Pretenden ser espacios dinamizadores, abiertos, polivalentes y el motor para poner en valor la comarca. Por ello contarán con un espacio de coworking, en el caso de Arlanza, donde también se aspira a albergar una posible fundación sobre el monasterio; y con tres apartamentos, en el de Silos, para alojar a investigadores que lleguen al parque para ahondar en su conocimiento.
En el monasterio de San Pedro de Arlanza los trabajos se iniciaron en mayo. La Junta de Castilla y León invertirá algo más de 2 millones de euros en una actuación que se basa en acondicionar el ala sur y oeste del cenobio y parte del exterior, la entrada a esa futura casa del parque, en total, más de 1.600 metros cuadrados. «Los trabajos se están centrando en hacer funcional una zona del edificio que el Ministerio de Cultura ha venido rehabilitando y consolidando», explican desde Patrimonio Natural de la Junta, que también detallan que ya se han acometido gran parte de las instalaciones para el agua, la luz y la climatización del mismo, igualmente un reto, al encontrarse en medio del bosque. «Más adelante se instalarán las ventanas, cada una de un tamaño diferente».
En cuanto al acceso al monasterio se acondicionará toda la parte frontal y lateral y el espacio desde donde arranca una ruta que lo conecta con Hortigüela y con los yacimientos de Cueva Millán y El Estillín. También van a buen ritmo la restauración de dos edificios en esa zona exterior de acceso, rehabilitados con piedras y madera, el que acogerá los baños y donde irán las calderas y otro tipo de instalaciones. La ejecución en todo el conjunto se está llevando a cabo sin condicionar otros usos futuros posibles del monasterio, asumiendo los requerimientos del Ministerio y contando con profesionales del entorno.
Los baños estarán en una caseta exterior, en la zona de acceso a la parque y junto a un muro de piedra desde el que hay bonitas vistas al ríoArlanza – Foto: Luis López Araico
Esa zona exterior, como explican desde Patrimonio Natural, será el inicio de la visita, ya que existe un mirador natural a un meandro del río Arlanza. Una vez dentro del monasterio los turistas se dirigirán a esa ala oeste, donde aparece la primera gran sala expositiva, que en uno de los extremos tendrá una tienda verde, donde se ofertarán no solo objetos promocionales del parque sino de artesanos y productores locales, y en el otro un espacio que se prevé destinar para audiovisuales o de conferencias. A través del ascensor o de las escaleras se accederá a una sala de las mismas dimensiones en una primera planta, que también será expositiva. En esta sala se conserva la única pintura original del edificio y se ha derribado un pequeño tabique y nivelado el suelo en un extremo. La visita culmina en una siguiente entre planta, en el ala sur, con dos pequeñas salas más.
Experiencia pionera. El siguiente espacio, ubicado sobre esas dos grandes zonas expositivas y con sus mismas dimensiones, quedará al margen de las visitas y supone una experiencia pionera. «Es la primera vez que una casa del parque permite alojar un motor para la dinamización social y cultural de la comarca», comentan desde Patrimonio Natural en relación a esa sede de una hipotética fundación del monasterio o de una mancomunidad que aglutine a todos los municipios que pertenecen al parque. En esa sala además se adecuará una zona de coworking y otra para desarrollar talleres medioambientales.
Por último, en la planta baja, en la zona este, se acondicionará una estancia, a la que han denominado cantina, y donde se instalarán máquinas de vending. Tanto las escaleras como el ascensor estarán a disposición de todos los visitantes, los que vayan solo a la casa del parque, solo al monasterio o los que visiten todo el conjunto, intención esta última en la que se está trabajando.
Esta pequeña sala de la planta baja se habilitará con máquinas de vending. – Foto: Luis López Araico
La actuación en Santo Domingo de Silos se centra en el interior de la casa de cultura, cedida por el Ayuntamiento y cuya distribución ha cambiado por completo. «Silos es su reclamo en sí y nos pareció conveniente poner al parque en el camino de esos más de 80.000 turistas que recibe al año», reconoce la directora del parque. Allí la Junta invertirá casi medio millón de euros en tres plantas, que se conectarán también con ascensor y escaleras. La baja, donde estará la casa del parque como tal; la primera planta, que funcionará como sala de exposiciones temporales o de conferencias; y una tercera, que se dotará de tres habitaciones con baño y un espacio común de cocina y convivencia y que se ofertará como alojamiento para investigadores que trabajen en el parque.
Guion para el contenido. La intención desde Patrimonio Natural es que la oferta de ambas casas «se complemente, sea coherente y no repetitiva». En la actualidad se está trabajando en el desarrollo de un guion que se entregará a la empresa encargada de diseñar todo el equipamiento, que será en una siguiente fase y se ejecutará una vez acabe la obra. «Hay un contenido que tiene que estar obligatoriamente, pero también dejaremos libertad a la imaginación de los creativos. La riqueza del parque es muy amplia y variada, y además de naturaleza tendrá un peso importante la cultura y el patrimonio».
Fuente original: www.diariodeburgos.es