¿Qué faltaba por ver en el escenario de la Plaza del Trigo? Pues lo normal en una plaza de pueblo. Una charanga. Pero no una charanga cualquiera, sino una indie, que te toque con toda la fuerza del viento El fin del mundo y ponga a miles de personas a bailar.
La genial idea se le ha ocurrido a Sanguijuelas del Guadiana, una banda de Casas de Don Pedro, una pequeña localidad de Badajoz, desde la que se ha traído a Aranda de Duero a sus incondicionales, con banderas extremeñas entre el público.
Ajenjo ha remarcado en su presentación lo importante de tener grupos que hacen gala de su «orgullo e identidad» en esta España Vaciada «que está llena de oportunidades» y el «corazón y talento» que le ponen a su trabajo estos «dos hermanos que lo van a petar en el futuro», ha avisado. Pero no ha habido que esperar al futuro, porque han arrasado hoy en un concierto que ha contado con especialísimas colaboraciones como la de David, el alma de La Maravillosa Orquesta del Alcohol, un grupo el burgalés que ha enseñado mucho sobre el amor a la tierra y las tradiciones; y Antonio, el líder de los Arde Bogotá, que ha disfrutado como un chiquillo sobre el escenario, ha botado y ha cantado.
Tras desgranar sus temas más conocidos, una versión de Me quedaré de Estopa y un auténtico himno a su Extremadura, se han despedido todos a ritmo de charanga, mientras el púbico gritaba enfervorecido ¡escenario principal!
Hay que luchar. Ajenjo, que ya había anunciado en una entrevista con DB que había que estar atento a este concierto, ha aprovechado en la presentación de los Sanguijuelas que «hay que luchar» desde cualquier sitio, por pqueño que sea «para cambiar el mundo» y acabar con las guerras en Palestina y en Ucrania.
Fuente original: www.diariodeburgos.es