Los vecinos de Belorado y de la comarca llevan años reclamando al Gobierno de turno la construcción de la autovía A-12. Entre las muchas razones que esgrimen destacan la prevención de accidentes en la peligrosa N-120 -especialmente el paso por el complejo puerto de La Pedraja-, la pacificación del tráfico en la carretera que atraviesa su municipio, el necesario desvío de vehículos pesados por una vía de mayor capacidad o el recorte de los viajes hasta Burgos o Logroño. Además, a partir de ahora suman una nueva y poderosa reivindicación: la salvaguarda de la salud pública de sus vecinos.
El Ayuntamiento, con el asesoramiento de técnicos especializados de la Universidad de Deusto, instaló a finales del año pasado una serie de sensores para monitorizar la calidad del aire en el entorno urbano de la localidad. Aunque el grueso de indicadores -el 71%- arrojó un resultado bueno o muy bueno, el 28% restante dejó un balance claramente desfavorable. La travesía de la N-120 es el principal foco de contaminación que sufren los vecinos de la villa beliforana, con niveles incluso que triplican el valor medio diario que marca la Organización Mundial de la Salud.
El estudio nació en el instituto pero se ha ampliado con más sensores en toda la calle
El medidor colocado en el parque de La Florida, concretamente en el monumento a los Danzadores, registró 138,94 microgramos por metro cúbico de partículas PM10, cuando la OMS recomienda que este valor no supere los 45 µg/m³. No obstante, otros ubicados a lo largo de esta travesía han arrojado valores muy poco compatibles con el desarrollo de la vida.
Origen. Todo arrancó con la puesta en marcha de un proyecto educativo en el seno del instituto Hipólito Ruiz López que consistió en la colocación de medidores en sus dos fachadas. En la orientada hacia la carretera a Pradoluengo los datos no fueron malos, pero en la cara abierta a la N-120 el resultado fue demoledor. Así las cosas, uno de los docentes planteó al Ayuntamiento la posibilidad de ampliar la muestra con sensores en todo el tramo de la carretera.
El 29 de noviembre los colocaron y, una semana después, los recogieron para analizar los datos. «La contaminación que genera la N-120 se ve a diario en la suciedad de las fachadas o del mobiliario urbano», asegura Mercedes Eguíluz, concejala de Desarrollo, que destaca -para bien- el interés del Ministerio para la Transición Ecológica, organismo que financia el estudio, en prestar su servicio y apoyo a este proyecto.
La edil recuerda que en los últimos tiempos las administraciones públicas, tanto el Gobierno como la Junta, han llevado a cabo numerosas actuaciones para humanizar travesías por todo el territorio nacional de su competencia. Estas tienen como objetivo apaciguar el tráfico, hacer de los tramos interurbanos espacios mucho más amables para el peatón y reducir el impacto de la contaminación. «Si la autovía estuviera ya en marcha, como debería ser, no tendríamos este tipo de problemas», sentencia Eguíluz.
Las movilizaciones por la A-12 siguen
Desde septiembre de 2024, es decir, desde hace casi un año y medio, los vecinos de Belorado y de la comarca cortan parcialmente la N-120 a su paso por su localidad todos los viernes. Lo hacen para protestar por el vergonzoso retraso que acumula la construcción de la autovía A-12. La llegada del 2026 y la ausencia de noticias esperanzadoras sobre el inicio de los trabajos, lejos de amedrentar el ánimo de los beliforanos, les ha vuelto a animar a volver a salir a la calle el último día laborable de la semana a partir de las 18:30 horas. La concejala de Desarrollo, Mercedes Eguíluz, confirma que ya tienen el permiso de la Subdelegación del Gobierno para cortar la carretera nacional en varias ocasiones. Es más, adelanta que se plantean nuevas formas de protesta para elevar su reivindicación más allá de Belorado. Cabe recordar que este verano celebraron varias marchas lentas hasta Villafranca Montes de Oca. Pronto habrá más novedades, admiten desde el Ayuntamiento.
Fuente original: www.diariodeburgos.es