La Fundación Naturaleza y Hombre ha comenzado los trabajos de recuperación del tramo final de 50 metros del Resbaladero de Lunada, una imponente estructura de piedra que se utilizó entre 1791 y 1797 para deslizar montaña abajo miles de troncos destinados a la construcción de barcos en los astilleros cántabros y alimentar los hornos de la Real Fábrica de Cañones de La Cavada y Liérganes. Esta infraestructura ligada a la Casa Real fue clave en la deforestación de los valles pasiegos burgaleses, en particular, el de Lunada, y el del Miera, en Cantabria.
Según la Fundación, se calcula que se cortaron 10 millones de árboles, la mayoría de roble. Un galeón necesitaba de 900 robles y para un cañón se precisaba el poder calorífico de los árboles de 2,5 hectáreas de bosque. Naturaleza y Hombre, que desarrolla este trabajo en el marco del proyecto Bosques Flotantes financiado por fondos Next Generation del Ministerio para la Transición Ecológica, busca conservar en la memoria colectiva la deforestación que sufrieron estas tierras. Para ello también se plantarán en la zona hayas, abedules, fresnos, sauces cabrunos, álamos temblones, olmos de montaña o arces, entre otras especies.
El Resbaladero de Lunada, a solo 5 kilómetros por carretera del límite con el municipio de Espinosa de los Monteros, da nombre a una asociación creada hace más de un lustro para promover los lazos entre los valles pasiegos burgaleses y cántabros. Ver recuperada esta infraestructura de gran atractivo turístico y también ligada a la historia de Espinosa y Las Machorras es uno de sus muchos objetivos. A ella pertenecen el ayuntamiento espinosiego y la junta vecinal de Las Machorras. El presidente de Naturaleza y Hombre, Carlos Sánchez, considera que el proyecto «fusiona la historia que envuelve la Montaña, el patrimonio industrial y la recuperación del patrimonio natural» y será «un impulso más para los recursos turísticos de la zona».
Fuente original: www.diariodeburgos.es