Los juguetes son una parte intrínseca de la infancia. Sin embargo, llegado un momento en la vida, pasan a un segundo plano, eclipsados por las obligaciones, las pantallitas u otro tipo de alternativas de ocio. No ha sido el caso de Juan Carlos Requena, un coleccionista que lleva casi medio siglo recopilando en todos los rincones de su casa una infinidad de piezas con las que en algún momento ha disfrutado un niño o niña.
Tras cuatro décadas de trabajo, el sábado inauguró oficialmente el Museo del Juguete de Barbadillo del Mercado, la culminación de un sueño de toda una vida. Hace tiempo compró un viejo pajar en mitad del pueblo que ha transformado con esmero para transformarlo en el epicentro de la infancia de la comarca. En su interior se exhiben cerca de 3.000 piezas de todo tipo, tamaño, clase, procedencia o antigüedad que retrotraen al visitante a épocas pasadas. «Al principio pensaba que me iba a sobrar espacio (el museo tiene 250 metros cuadrados), pero al final no he podido colocar todo lo que tengo», reconoce Requena.
Aunque desde joven siempre le picó la curiosidad y empezó a coleccionar juguetes, confiesa que no fue hasta que tuvo un trabajo y un salario cuando se pudo dedicar más en serio a esta afición. Sus favoritos son los de lata u hojalata, aquellos fabricados con láminas finas de acero recubiertas de estaño. Estos se elaboraron en la primera mitad del siglo XX. También hay alguna reliquia que se remonta algo más en el tiempo, hasta finales del siglo XIX.
Juan Carlos Requena inauguró el sábado el Museo del Juguete en Barbadillo del Mercado. – Foto: DB
La apertura del centro es la culminación de un sueño tras añosde coleccionismo
Aunque nunca se ha llegado a obsesionar con la búsqueda de piezas, sí admite que jamás lo ha dejado de lado. Uno de los más queridos, y -este sí- que le costó un tiempo localizar, es un motorista al que le das cuerda y baja del vehículo, se para, se vuelve a subir y continúa con la marcha. Se trata de una pieza de origen alemán que se remonta a la década de los años treinta. «Es un milagro de la ingeniería juguetera. Es maravilloso para la época en la que se fabricó», precisa Requena.
Jubilado desde hace un tiempo, los últimos 6 meses los ha pasado en Barbadillo del Mercado. De vez en cuando regresa a Madrid, donde vivió y trabajó, para comprobar junto a su pareja el estado de su piso y compartir un rato con uno de sus dos hijos.
Entrar en el interior del museo es hacer un viaje en el tiempo hasta finales del siglo XIX. – Foto: DB
El resto del tiempo, confiesa, lo pasa en el pueblo. «Las chicas sabían conservar mejor sus juguetes que los chicos», admite. Si bien ellas cuidaban con esmero muñecas, ellos, apunta Requena, enseguida desarmaban los coches que les regalaban. «Luego otra historia era montarlo», afirma entre risas.
¿Cómo verlo? Tras la inauguración, el domingo se organizó una jornada de puertas abiertas destinada a los vecinos de Barbadillo del Mercado. Y desde este lunes el Museo ya está abierto al público. Tras una inversión notable, Requena apunta a que se cobrará una pequeña entrada para sufragar gastos corrientes como el inmueble, los suministros o la alarma que ha instalado.
El horario de atención al público será del 1 de abril al 14 de enero. Abrirá de martes a sábados de 11 a 14 horas y de 17 a 20 horas. Los domingos y festivos se podrá visitar de 11 a 14 horas. Toda la información está disponible en museodeljuguetebdm.es
Fuente original: www.diariodeburgos.es