La invasión de percas amenaza en Burgos la fauna autóctona del río Arlanza

A la amenaza que supone para las bogas y truchas del río Arlanza la existencia del cormorán, un ave acuática que se alimenta de estos peces, se suma ahora la presencia en este cauce de percas, una especie de pescado exótica e invasora que amenaza gravemente a la fauna autóctona al competir por recursos y depredar sobre ellas.

¿Y cómo han llegado a sus aguas? Desde la Asociación de Pesca Pinares lo tienen claro. «Alguien, posiblemente algún pescador deportivo, soltó numerosos ejemplares en la zona de la presa de cola de Los Vados sin ser consciente del daño ambiental y ecológico que sus actos pueden provocar», sospechan desde el colectivo.

Explican que el año pasado se empezó a «constatar su existencia» y que en 2026 han comprobado que «está establecida», ya que «hay de todos los tamaños y algunos ejemplares son grandes, lo que es una mala noticia». Lamentan que la suelta que se hizo de ellas, probablemente entre el año pasado y el anterior «fue masiva» y a estas alturas es «complicado controlarlas porque están por todo el río y se están reproduciendo, algo que pueden hacer hasta dos veces al año». 

Luis Alberto Simón, presidente del colectivo, afirma que son conocedores de la captura de cerca de una veintena de ejemplares en localidades como Quintanar, Palacios o Vilviestre. «Su sacrificio es obligatorio cuando se pescan, no se pueden devolver al río que no es su hábitat, está penado con multas que podrían llegar a los 10.000 euros», alerta sobre esta situación en la que algunos pescadores caen por no conocer a la especie cuando la apresan.

Como pirañas. La Asociación de Pesca Pinares define a la perca como un pez muy agresivo, voraz y destructivo que come durante todo el año. «Se alimentan de las puestas de las especies autóctonas y también se van comiendo a las truchas y bogas más indefensas. Cuando pasan los años y acaban con todas y no tienen más alimento se comen entre ellas, son como las pirañas, quedando así solo las más fuertes», afirman para mostrar el daño que su presencia puede ocasionar en el río Arlanza, donde la pesca no está abierta todo el año. 

Creen que las percas que se soltaron en esta presa proceden del río Ebro, «donde hay muchas», y afirman que el Servicio de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León está al tanto de la situación y realizando labores de vigilancia y de control.

En cuanto a su interés gastronómico reconocen que es un pescado «que está bueno y que tiene valor nutricional», pero que está causando un gran daño ecológico y ambiental en este cauce de la Sierra de la Demanda. «No se quedan solo en las aguas de la presa, van ascendiendo hacia la cabecera y se quedan en todo el tramo, ya que encuentran comida fácil», detallan.



Fuente original: www.diariodeburgos.es