La joya de Bigarny lucirá restaurada en la Colegiata de Valpuesta en dos meses

El pasado octubre, durante la presentación del Centro de los Orígenes del Español, el consejero de Cultura y Turismo, Gonzalo Santonja fue claro. «No hace falta que reivindiquen más cosas que hacen falta para Valpuesta, porque las vamos a hacer. Que ese retablo no esté en su esplendor me duele tanto como al que más de ustedes y eso lo vamos a arreglar», afirmó. Siete meses después acaban de comenzar los trabajos de restauración de la joya que el artista francés Felipe de Bigarny, conocido como Felipe de Borgoña, creó para el altar mayor de la colegiata. Los financian de forma conjunta  la Junta de Castilla y León, que aporta 40.000 euros, y la parroquia, con otros 10.000. 

Este pasado lunes, los profesionales de la empresa Batea Restauraciones se pusieron manos a la obra una vez colocados los andamios. La limpieza y recuperación integral de la considerada una de las joyas artísticas de la provincia, obra del autor de los relieves del trasaltar de la Catedral de Burgos y que trabajó también en el altar mayor de la de Toledo, entre otras, estará lista antes del 31 de julio. Esa es la fecha marcada por la Administración regional al Arzobispado para que tener el trabajo concluido y el gasto justificado.

Las tallas de los doce apóstoles a tamaño natural destacan en este retablo con forma semicircular y en el que llaman especialmente la atención las pequeñas figuras que llenan la predela en la parte inferior. De pequeñas dimensiones se cuentan hasta un centenar en todo el conjunto. Las de la predela parecen de mármol, pero realmente se trata de madera pintada con una precisión que confunde, si se mira desde la lejanía. 

La Comisión Territorial de Patrimonio ha dado el visto bueno a los trabajos, pero ha dejado «instrucciones para actuar con cuidado en la zona del bancal», como explica el delegado de Patrimonio de la Diócesis, Juan Álvarez de Quevedo. Esta parte del retablo, fechado en el primer tercio del siglo XVI, se volvió a policromar en el XVIII con una pintura que imita el mármol. Por ello, se realizarán varias catas para comprobar como se encuentra la pintura original que hay debajo y decidir si se elimina o se mantiene el marmoreado. Lo más probable, a juicio de Álvarez de Quevedo, es que se pintara así para tapar desperfectos del original, con lo que probablemente se dejará el bancal con el aspecto actual.

Los trabajos en la colegiata de Valpuesta, donde las obras de restauración se iniciaron hace dos décadas y la Junta de Castilla y León junto con el Arzobispado y la Diputación han invertido más de 2,6 millones de euros, continuarán con la recuperación de un retablo menor dedicado a San Antonio y que afrontará la parroquia con sus fondos. Costará alrededor de 12.000 euros. La restauración de las vidrieras de menor entidad de la colegiata es otra de las ideas que maneja el Arzobispado,  pero una de las principales inquietudes de sus responsables es la de dotar al templo con instalación eléctrica.

La iluminación pendiente. En la misma línea, el portavoz de la Asociación de Amigos de Valpuesta, Paco Blanco, considera la iluminación una de las prioridades, dada la dificultad y las limitaciones que conlleva el mostrar la colegiata tan solo con luz natural. El templo carece de iluminación desde 1947 y la falta de electricidad también impide implementar medidas de seguridad que lo protejan. Las últimas obras de calado en Valpuesta sirvieron en 2023 para restaurar la antigua torre de la capilla norte con 221.000 euros aportados por la Junta. Poco antes, el Arzobispado y la Diputación actuaron en la sacristía y el pórtico.

Fuente original: www.diariodeburgos.es