El consejero de Industria, Universidades, Empleo y Comercio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, anunciaba en las Cortes de Castilla y León la puesta en marcha de un plan especial de reactivación económica para la Sierra de la Demanda de Burgos, denominado Programa Territorial de Fomento y pensado para comarcas con especiales necesidades «por haber sufrido una deslocalización u otros motivos, así como zonas en declive o con una ausencia estructural de industria», detalló.
Estos PTFs se han puesto en marcha en territorios de León, Valladolid, Ávila, Segovia, Palencia, Zamora y Salamanca, como Benavente, Béjar, Villadangos del Páramo o Tierra de Campos, pero nunca en Burgos. Para el consejero «son un ejemplo de éxito» y llegan acompañados de una importante inyección económica de la Junta de Castilla y León, en colaboración con las diputaciones implicadas, así como medidas complementarias, como la bonificación del suelo industrial a la venta o el tratamiento prioritario en convocatorias de subvenciones.
La sangría poblacional en los principales municipios de la Sierra de la Demanda resulta un hecho incontestable. Por ejemplo, Quintanar de la Sierra ha descendido de 2.220 a 1.474 habitantes, un 33,6% en 30 años. Esa caída llega al 37% en Vilviestre del Pinar, con 511 censados, y pasa del 50% en pueblos más pequeños, como Neila. Pocos aguantan mejor, entre ellos Hontoria del Pinar, con un 13% por su especial relación con municipios vecinos de Soria, y Palacios, con un 28% menos, por la cercanía de la Kronospan. Esta factoría de Salas de los Infantes mantiene cierta actividad empleadora en la comarca, pero su efecto no basta para paliar la debilidad de otros sectores.Por ejemplo, cada vez quedan menos ganaderos e industrias asociadas a la agroalimentación. Cierran queserías o fábricas de embutidos y hasta el matadero de Salas lleva años sin actividad, pese a la promesa municipal de reabrirlo. Mientras, no han cuajado proyectos turísticos generadores de empleoni se concretan iniciativas vinculadas al gran valor medioambiental de este pulmón de Europa, y cada vez menos mayores se quedan en su pueblo. El último golpe ha sido el cierre de la residencia de Canicosa.
Fuente original: www.diariodeburgos.es