La pirámide de los italianos quedará restaurada este año

El acceso a la finca sigue siendo sencillo, pero desde hace meses ya es de todo punto imposible entrar al monumento: el vallado que rodea la pirámide de los italianos, construcción erigida en lo alto del puerto del Escudo a la memoria de los combatientes italianos fallecidos en el frente del norte durante la Guerra Civil española, impide husmear en su interior y, con ello, evitar el riesgo de que algún imprudente se precipite a la cripta subterránea por una de las dos arquetas que había abiertas en el suelo. La Asociación Pirámide de los Italianos, usufructuaria del monumento funerario por treinta años, conseguirá en este 2026 la primera de las tres fases que se marcó cuando se hizo con la gestión del túmulo: su consolidación y restauración exterior de la construcción, que fue declarado Bien de Interés Cultura (BIC) por la Junta de Castilla y León. Así lo han confirmado fuentes de este colectivo, que abrió para la causa una suscripción popular con el fin de obtener la financiación necesaria para este fin.

Lo hizo a través del sitio web piramideitalianos.org con este reclamo: «Únase a la restauración del único mausoleo piramidal en España. Luchamos por la restauración y dignificación de un monumento histórico con profundas raíces en la memoria colectiva. Tu apoyo es el cimiento de su futuro». Aunque desde la asociación no han precisado cuánto se ha recaudado en estos meses, cabe imaginar que cuentan ya con el presupuesto mínimo necesario (calculado en 100.00 euros) para abordar la restauración exterior, «que es lo más esencial porque es lo más vistoso. Vamos a empezar por ahí y calculamos que la rehabilitación estará lista este mismo año», afirman fuentes del colectivo que se define no como «una entidad activista, sino un organismo técnico-patrimonial».

Su identidad, señalan, «está alineada con las más rigurosas organizaciones internacionales de conservación. Nuestra misión es liderar la conservación técnica, restauración y gestión del monumento Pirámide de los Italianos preservando su integridad estructural y arquitectónica como testimonio histórico único de la participación extranjera en la Guerra Civil Española». Esa primera fase, para la que ya existe presupuesto, es sólo la punta del iceberg: la segunda y la tercera son de todo punto ambiciosas, ya que pasan por ofrecer algo más que un relato. Así, en su planteamiento inicial está la construcción, junto a la pirámide, de un centro de interpretación entendido como «un espacio de libertad y pensamiento libre sobre lo que ha sucedido en España en los últimos 80, 100 años, y sobre todo, en este entorno».

El colectivo usufructuario del monumento funerario ubicado en la cima de El Escudo ha conseguido el dinero para la rehabilitación exterior de la construcciónAunque se puede acceder a la finca, ya no se puede entrar dentro de la pirámide, lo que constituía un peligro. – Foto: Alberto Rodrigo

Así, se completará la primera fase. La segunda y la tercera tendrán que esperar

Lo cierto es que, hasta la fecha, nada ha cambiado en la pradera más alta de El Escudo, justo en el límite entre las provincias de Burgos y Cantabria, en las más de seis hectáreas que se extienden en lo alto, un mirador magnífico para contemplar en su dimensión en el embalse de Arija. Para este colectivo, la estructura de 20 metros de altura diseñada por el arquitecto Attilio Radic «es una pieza única del Racionalismo Italiano en nuestro país». El historiador José Miguel Muñoz Jiménez, que ha profundizado en su historia, asegura que el autor de esta construcción fue «un inédito arquitecto, escultor y grabador de origen dálmata afincado en Milán llamado Attilio Radic (1898-1967)», siendo el realizador material de la pirámide «un bizarro capellán militar, el fraile Pietro Bergamini di Varza, también dotado de destreza artística, que un poco orgullosamente se atribuye después todo el mérito del conjunto funerario. Con todo, se podría concluir que el mausoleo de El Escudo fue una obra conjunta del arquitecto milanés y del excelente pintor capuchino».

¿Valor artístico? Desde el punto de vista simbólico y estilísitico, abunda Muñoz Jiménez «la disposición escalonada, que busca la variedad en los puntos de vista de la pirámide, debe responder directamente a requerimientos propios de la arquitectura art decó, tan cubista en su facetado, en que se encuadra estilísticamente este edificio funerario. Rasgos futuristas, metafísicos, expresionistas y brutalistas, y lógicamente de la política de exaltación fascista, se funden además en este mausoleo único, tan exótico en su origen y concepción (…) El osario de El Escudo, en sus dimensiones modestas, enlaza con los grandes sacrari italianos de entreguerras, al tiempo que por su carácter pionero es el inicio de la veta utópica que caracterizó a la arquitectura franquista del periodo de la Autarquía».

El conde Ciano, ministro de Asuntos Exteriores italiano y yernísimo de Mussolini, visitó el mausoleo en el verano 1939. Se sintió gratamente satisfecho; tan es así, que ordenó que fuera recubierto de mármol, hecho que finalmente no se produjo. El proyecto inicial también contemplaba que la pirámide fuera rematada en su cúspide por una estatua, una suerte de un guerrero armado con lanza y escudo. Tampoco se concretó ese detalle.

 

Fuente original: www.diariodeburgos.es