Los brindis de Navidad pueden tener consecuencias nefastas. Las grandes comilonas, acompañadas de un consumo excesivo de alcohol, suponen los peores enemigos a la hora de coger el coche. Por ello, la DGT ha lanzado una campaña con la que intensificará los controles a lo largo de estos días para intentar disuadir a los conductores de ir bebidos al volante. La Policía Local se ha sumado, una vez más, a la operación y durante los próximos días montará dispositivos de examen por todo el municipio.
«Hay campañas de este tipo continuamente, con la intención de llegar al consumo cero de alcohol al volante», explica un efectivo de la Policía Local. A pesar de la creencia popular, los agentes aclaran que no sólo beben los jóvenes de madrugada, también hay personas más mayores que aprovechan el almuerzo o la comida para tomarse una copa. «Encontramos positivos a cualquier hora del día y por eso tenemos que instalarnos en puntos muy diferentes y hacerlo en todos los momentos del día», explican.
Una de las cosas que más han cambiado en los últimos años tiene que ver con la duración de los controles. «Antes podíamos estar en un punto determinado alrededor de una hora. Actualmente, los dispositivos pierden efectividad a los quince minutos», comentan los policías. El uso de redes sociales y el envío de WhatsApp ha provocado que los conductores se avisen en caso de ver a los agentes y eso provoca que haya que buscar alternativas. « He llegado a ver vehículos que se han detenido unos metros después de pasarnos para mandar un mensaje con el móvil», manifiesta uno de los efectivos.
Por este tipo de cuestiones, la Policía Local coloca de forma rápida los dispositivos y no pasa más de 20 o 25 minutos en un punto de terminado. Así, dificulta el efecto huida de los coches, que buscan otras opciones de ruta. «La gente sigue viéndonos como una figura autoritaria y no como colaboradores a los que acudir en busca de ayuda», argumenta uno de los agentes.
Sin grandes incidentes. Durante el control realizado ayer junto al ambulatorio sur, la Policía Local no encontró ningún positivo en alcohol, pero sí uno por consumo de drogas. «No es una ciencia exacta, a veces los tres primeros vehículos que paramos presentan una tasa superior a la permitida, mientras que en otras ocasiones no encontramos a ninguno en esta situación», comentan.
Cuando realizan una de estas paradas, los agentes no sólo hacen pruebas de alcoholemia o drogas, sino que comprueban el estado del vehículo y si toda la documentación está en regla. «No solemos detener a todos los coches, filtramos aquellos que pueden presentar algún elemento llamativo. El nerviosismo del conductor, la ITV caducada y algunos comportamientos sospechosos provocan que paremos a unos y no a otros», aclara la Policía. A lo largo de un control, se suelen someter a examen a 15 o 20 automóviles. «Cada uno de nosotros tenemos una tarea y saber a quién dejar pasar puede ser fundamental para no crear un tapón en la circulación», concluye uno de los agentes.
Fuente original: www.diariodeburgos.es