La ubre que ya no alimenta en Burgos

La producción de leche en el sector bovino se ha hundido en la provincia de Burgos en tan solo seis años al pasar de 37,1 millones de litros a a 28,2, lo que supone una caída del 24%. Sin embargo, en ese mismo periodo de tiempo de 2017 a 2023, el ovino y el caprino no han experimentado un descenso tan significativo y ambos han logrado mantener unas cifras muy similares.

Según los datos abiertos que ofrece la Junta de Castilla y León, en el ovino no ha resultado tan llamativa la bajada. Si en 2017 se producían 10,5 millones de leche, en 2023 -último año del que se ofrecen cifras- se queda en 10,1. El caprino no tiene tanto peso pero tampoco han saltado las alarmas como con el bovino, ya que hace seis años se generaban 1,43 millones de litros y ahora 1,39. Pese a que en este tiempo ha sufrido algún bajón, llegando al mínimo de 0,86, parece que se ha recuperado y que los ganaderos vuelven a apostar por ello.

El gran trabajo que requiere el vacuno de leche se alza como una de las principales razones para que se vaya abandonando. «Los ganaderos que antes lo tenían se están pasando al vacuno de carne, que además ahora tiene un precio atractivo y al final te sale más rentable», explica Esteban Martínez, presidente de Asaja. Tampoco se muestra demasiado positivo al pensar en las posibles soluciones con respecto a este asunto. «No podemos desconectar el viernes y volver el lunes, pasa lo mismo con los lechazos. Ahora la gente también quiere tener vida social», expone, mientras considera que solo es posible si lo gestionan entre varios familiares que se puedan turnar. Mientras, menciona también que las inversiones que se requieren -como ordeñadoras modernas o nuevas naves para meter más animales- son bastante elevadas.

Los datos del sector vacuno en la provincia preocupan. Susana Pardo, presidenta de la UCCL, considera que uno de los grandes problemas es que la gente se jubila y nadie quiere seguir en esto porque «es muy esclavo». Los precios y las cuestiones sanitarias son otros temas que preocupan y de ahí que hayan organizado este último año varias manifestaciones. «Europa no sé qué quiere, parece que pretende comprarlo todo de fuera y que no sigamos los que vivimos de ello aquí. La cantidad de burocracia, las imposiciones, los acuerdos con terceros países como Mercosur… Es inasumible», lamenta. Todo eso cree que motiva a dejar definitivamente el sector.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es