El cierre del matadero de Salas de los Infantes, en abril del 2022, obligó a los ganaderos y carniceros de la comarca a buscar una alternativa para poder sacrificar los animales, todas ellas lejos, lo que les implica un incremento de los costes. Con su clausura también se perdió otro servicio, el de desinfección de vehículos, un procedimiento al que están obligados los ganaderos cada vez que movilizan animales. Con el fin de ahorrarse viajes a Burgos, como cerca, varios de ellos, a través de la organización UCCL, han pedido una reunión con el Ayuntamiento, su propietario, para abordar las posibilidades de que se reabra ese centro de desinfección como instalación autorizada.
Los ganaderos son conscientes de que no existe «el volumen de negocio suficiente» para que se contrate a una persona que lo atienda, pero creen que si se puede dar con alguna fórmula para que se pueda prestar este servicio. «Ya que la instalación existe, que se pueda aprovechar», comentan desde el colectivo, donde consideran que dado que el Ayuntamiento cuenta con empleados se podría estipular alguna fecha concreta en la que hubiera alguno de ellos para que se pudiera certificar esa desinfección de vehículos. «Por ejemplo, un día a la semana, de tal a tal hora, y ya nos organizaríamos para hacer la limpieza y obtener el certificado en ese momento», cuentan.
Reconocen que son sabedores de las dificultades, pero que al menos quieren tener la posibilidad de poder planteárselo al Ayuntamiento y ver si existe algún tipo de opción. «Sabemos que no sería un negocio, pero si un servicio, hay otras cuestiones que no son rentables y que, sin embargo, se prestan», comentan los ganaderos, que mantienen, ya que la legislación les obliga también les podrían poner facilidades para poder cumplir «y no tener que hacer dos horas de viaje para poder desinfectar».
A Burgos ciudad o a Vinuesa. Estos centros de desinfección de vehículos están ligados a los mataderos. Los ganaderos del entorno de Salas utilizan ahora el de la capital o el de Vinuesa. «Imagina tener que mover esos kilómetros un camión para poder desinfectar y que te den el certificado», comentan. Algunos de ellos aprovechan cuando llevan animales a sacrificar para hacer la limpieza a la que les obliga la ley, otros tienen que desplazarse para hacerla en cuanto hayan movido en su vehículo a uno de sus animales de una explotación a otra. «Para cualquier movimiento que se haga con el ganado hay que sacar las guías y desinfectar el carro, la furgoneta o el camión», cuentan desde el colectivo, que confía en que otras administraciones, como la Diputación o la Junta también puedan colaborar de alguna forma para que la apertura del centro de desinfección de Salas sea una realidad.
Cuando los ganaderos pasan por estos centros, un servicio que tienen que pagar, obtienen un certificado donde aparece el producto que se ha echado, el día y la hora, «y también una especie de precinto, numerado y que se coloca en el vehículo para que se sepa que está desinfectado», explican los profesionales, que lamentan que se están cerrando mataderos locales y comarcales. «Las carnicerías pequeñas cada vez venden menos y se comercializa más con los supermercados», detallan.
Los damnificados afirman que si se abriera para el fin que ellos piden se les «facilitaría mucho la vida», e insisten en que la desinfección es muy importante para evitar la propagación de enfermedades, «más ahora, con la dermatosis nodular, que ha entrado desde Francia y ya está afectando a explotación del norte», detallan mientras esperan que desde el Ayuntamiento de Salas les contesten para mantener ese encuentro.
Fuente original: www.diariodeburgos.es