Cuando pisó Madrid por primera vez hace algo más de dos años decidió dejar atrás a Paola (su segundo nombre y como la llamaban en Colombia) y ser solo Lizeth. Quería empezar de cero, de nuevo, sanar a la mujer que se montó en un avión con la vida partida por una conflictiva separación de pareja y darse la oportunidad de ser alguien diferente. Asegura que en España y en Salas de los Infantes «ha encontrado paz», pero nadie le ha regalado nada, la ha alcanzado gracias a volcarse emocionalmente en la escritura, su medicina. Un proceso de cura que se llama Mis lágrimas bajo tus alas, su primera novela.
Licenciada en Educación Preescolar y especializada en Gerencia Social, Lizeth Paola Moreno Hernández creó en su país al separarse la Fundación Colectivo Mujeres Azules para «ayudarnos entre nosotras mismas», tras observar que a pesar de una fachada de vida normal muchas de las que conocía vivían «una violencia oculta».
En parte gracias a esta Fundación llegó a España para hacer un curso de tres meses con la oenegé Árbol Fuente de Vida, con la que ya trabajaba de voluntaria en esa lucha de defensa de los derechos humanos. Cuando lo finalizó apostó por alargar su estancia, aunque su corazón seguía en Colombia con sus dos hijas, Sara Valeria y Ana Isabella. «Se asocia emigrar a la falta de oportunidades, y yo en mi país las tenía, porque me había formado. Fue mi situación personal la que me llevó a España a estudiar».
Escribir siempre había sido para ella un «proceso de liberación y catarsis», y ya en nuestro país conoció a alguien que le habló de la escritura sanadora. «Tenía que empezar de cero, no valía lo anterior. Y tampoco se trataba de un pasatiempo ni del propósito de escribir un libro, solo se trataba de sanar, de salvarme». Sin pretenderlo, solo soltando lo que tenía dentro, creó una bonita obra con la que ayudar a otras mujeres, para que sepan que «no están solas y que se puede salir de ciertas situaciones».
En los primeros capítulos habla de su infancia para dar paso a la mamá emigrante, «pero no por un tema de conflicto o violencia en su país, sino de conflicto interno», cuenta la autora, que afirma que algunos de los pasajes que más le han tocado han sido los que tienen que ver con educar y estar presente como madre a pesar de la distancia mientras se convive con el miedo y la angustia al pensar que no las iba a volver a ver.
Mis lágrimas bajo tus alas también es un homenaje a ella misma y a Dios. «En él también muestro un proceso espiritual. Mi fe me hacía pensar que algo bueno iba a pasar. En todo mi proceso de duelo me ayudó creer en Dios y saber que él estaba allí», cuenta sobre una obra que escribió por completo desde Salas de los Infantes, donde llegó a través de Proyecto Arraigo, la empresa contratada por la Diputación de Burgos para el plan de repoblación, tras su paso de algo de más de un año por Madrid. «Es el lugar que yo escogí para continuar mi vida. Allí me han acogido, aceptado y apoyado muchísimo», cuenta esta «líder social», que aboga por unas «políticas públicas claras que abriguen y acojan la salud mental».
Su felicidad ya es plena, porque desde octubre vuelve a compartir su vida con sus hijas, de 15 y 10 años. Ahora está inmersa en la escritura de su segundo libro, una recopilación de historias reales de mujeres, testimonios con los que pretende ayudar a sus protagonistas para que ellas puedan sanar al hacer pública, aunque de forma anónima, su vivencia. «No son situaciones como la mía. Hay algunas de madres que han perdido temprano a sus hijos, otras hablan de violencia, de violaciones…», detalla Lizeth, que en España ha creado un colectivo con el que organiza talleres y eventos, pero sobre todo acompañamiento en temas relacionados con el duelo migratorio.
Fuente original: www.diariodeburgos.es