La exabadesa, Laura García de Viedma, junto a Susana Varo (sor Paloma), Susana Mateo (sor Sion) e Isabel Jiménez (sor Israel) han llegado minutos antes de las 11 de la mañana al Tribunal de Instancia de Briviesca para declarar ante la jueza por investigaciones relacionadas con la presunta apropiación indebida de obras de arte, vehículos y casullas.
Las exclarisas sostienen que las piezas que vendieron tenían escaso valor, siempre por debajo de los 1.000 euros, según la exabadesa, y que lo hicieron en 2023, «antes del cisma», cuando disfrutaban de plenos poderes sobre el monasterio de Santa Clara de Belorado y sus bienes. «Por qué tenemos que pedir permiso para todo», se pregunta Susana Mateo. Según su defensa, no tenían obligación de comunicar ni consultar estas ventas al Arzobispado, ni ninguna otra, cuando el importe obtenido es inferior a 750.000 euros. «Ni por asomo hemos llegado a esa cantidad vendiendo las obras de arte», que «no son especialmente buenas», apostilla. «Una vez que hicimos el cisma ya no se ha vendido nada. Fue por una circunstancia particular que tuvimos en 2023 para salir adelante y tenemos todo el derecho a hacerlo», remacha Varo.
A su llegada al juzgado, han atendido a los medios de comunicación para restar importancia a las acusaciones que pesan sobre ellas y atribuirlas a una persecución. «Es un rasca y rasca. Os habéis quedado con nuestro monasterio, os habéis quedado con nuestras cuentas, os habéis quedado con nuestros obradores, con nuestras obras de arte, con nuestras mayores, con nuestro cementerio, con nuestro NIF, y ahora rasca y rasca para una furgoneta que regalaron unos padres a su hija», denuncia Varo, para ironizar con otra de las causas. «Ooooh, hemos vendido unas casullas para comer por menos de 1.000 euros. Con los robos que hay en este país, esto debe de ser el primero en la lista».
Isabel Jiménez (sor Israel), Susana Varo (sor Paloma), la exabadesa Laura García de Viedma, y Susana Mateo (sor Sion), a su llegada al juzgado de Briviesca. – Foto: Valdivielso
Mateo ha añadido que al abrazar la liturgia antigua y no la actual de la Iglesia Católica decidieron que esas prendas ya no les servían. «No es que hagamos negocio para cosas nuestras, si no lo usas, lo vendes y compras otra cosa que sí que vas a usar».
Su nueva vida. Las cismáticas residen tras ser desahuciadas del convento de La Bretonera de Belorado en un pueblo de Toledo. «Intentamos llevar una vida bastante discreta, porque lo que necesitamos es estabilidad. Para nosotras es un cambio muy fuerte, salir del monasterio y vivir en una casa», reconoce Susana Mateo.
La causa penal abierta por un juzgado de Bilbao, en la que Fiscalía y acusación particular piden 12 años de cárcel a cada una de las cismáticas como presuntas autoras de diversos delitos vinculados al cuidado de las cinco monjas mayores supone un «desgaste muy fuerte», de ahí que intenten «concentrarse» y no exponerse mediáticamente.
Fuente original: www.diariodeburgos.es