Las grandes obras públicas en Aranda de Duero soportan un sobrecoste de 6,5 millones

Las grandes actuaciones urbanísticas ejecutadas o en marcha en Aranda comparten una característica común en los últimos ocho años: prácticamente todas han requerido modificaciones contractuales que han incrementado su coste, ya fuese el previsto inicialmente o por necesidades de la obra durante su realización. Entre proyectos finalizados y otros aún en ejecución, los sobrecostes acumulados en la última década alcanzan los 6,5 millones de euros, lo que supone casi la mitad de una inversión global que alcanza los 13 millones, obligando al Ayuntamiento a destinar recursos adicionales para completar actuaciones consideradas estratégicas para la ciudad.

La intervención que ha experimentado el mayor incremento económico corresponde a la remodelación integral de lo que fue el Centro Cívico Virgen de las Viñas, antiguo colegio, para convertirlo en campus universitario. Lo que en un primer proyecto se estimó en 2,4 millones se más que duplicado, hasta los 5,5 millones, para poder mejorar las futuras instalaciones para la llegada de un grado de Enfermería de la UBU.

No en esa magnitud, pero también con un incremento millonario, destaca la construcción del Centro de Recepción de Visitantes, que iba a costar 2,1 millones pero la modificación del proyecto ante los daños estructurales que tenía la Casa de los Maestros, que era el edificio que se ha rehabilitado para esta iniciativa, obligó a invertir hasta 3,5 millones.

Otro proyecto que costó más del doble de lo esperado data de 2018. Se trata de la urbanización de la calle Virgen del Carmen, que llevaba 45 años siendo un gran solar abandonado. Del medio millón que se estimó en un primer cálculo, la redacción del proyecto incrementó la cifra hasta los 1,3 millones. También sufrió un encarecimiento sustancial, de medio millón, la construcción de la nueva sede de la Policía Local, que se adjudicó en sus inicios en 900.000 euros pero, después del abandono de la primera empresa y con el encarecimiento de los costes de construcción, terminó con una inversión de 1,4 millones.

A esta larga lista de incrementos en obras se sumó la reforma integral de la piscina cubierta municipal. A los trabajos inicialmente previstos se sumó un modificado cercano al medio millón de euros debido, entre otras cuestiones, al deterioro de las láminas impermeabilizantes y a la necesidad de adaptar las instalaciones a la normativa vigente mediante la separación de los vasos.

También la remodelación de la avenida Castilla requirió una importante ampliación presupuestaria. La actuación, adjudicada en 2021 por cerca de 1,9 millones de euros, necesitó incorporar posteriormente una partida adicional de 315.000 euros. Una situación similar se produjo en el primer tramo de la avenida Portugal, en el polígono industrial Allendeduero, donde a la inversión inicial hubo que añadir otros 200.000 euros para hacer frente a distintos imprevistos surgidos durante la ejecución.

Los Jardines de Don Diego constituyen otro ejemplo de cómo las circunstancias detectadas durante las obras han obligado a replantear el proyecto. Primero fue necesario introducir cambios para evitar afecciones a las bodegas subterráneas existentes en la zona, con un coste añadido de unos 60.000 euros. Más tarde se aprobó una segunda modificación cercana a los 168.000 euros motivada por errores de diseño y discrepancias entre planos y mediciones.

La rehabilitación del puente Bigar tampoco ha escapado a esta dinámica. Los cambios introducidos durante la ejecución han supuesto dos modificados valorados en torno a 35.000 y 15.880 euros respectivamente, además de provocar retrasos en una reapertura muy demandada por los vecinos tras meses de cierre al tráfico, lo que complicó mucho la movilidad en la ciudad. A estas cantidades se suman los más de 50.000 euros adicionales invertidos en la glorieta Rosales y otros 30.000 euros destinados a la reforma de la ermita de San Isidro.

Fuente original: www.diariodeburgos.es