Mientras la tramitación administrativa de los proyectos de plantas de biogás y biometano que cinco compañías han presentado en Lerma y Quintanilla de la Mata sigue los cauces legales, vecinos de la comarca del Arlanza han decidido iniciar ellos una campaña informativa para dar a conocer los entresijos de estas inversiones.
La recién creada Plataforma Ciudadana Stop Biogás Arlanza congregó este viernes en la villa ducal a más de un centenar de personas de numerosos pueblos para explicar la situación actual de estas instalaciones. Se trata de cinco puntos de generación de este combustible cuya materia prima es, principalmente, desechos orgánicos: cadáveres de animales, purines, paja, sandach (subproductos animales no destinados al consumo humano)…. Y en mucha cantidad. Hasta 200.000 toneladas necesitan ciertas plantas en algunos casos.
Así las cosas, el biólogo medioambiental Juan Carlos Utiel alertó del incremento «disparatado» de camiones por los caminos rurales de los pueblos afectados en caso de hacerse realidad. «Estamos hablando de más de medio centenar de vehículos pesados de 20 toneladas cada uno al día», destacó. Además de conllevar un aumento notable del tráfico rodado, insistió también -como luego hizo el resto de ponentes- en los pestilentes olores que se desprenden tanto del paso de los camiones como del funcionamiento de las plantas.
«¿Se imaginan estar visitando un viñedo o una bodega y que te venga una ráfaga de olor a cerdo?», ejemplificó Antonio Sastre, Doctor en Geología. Estas dos cuestiones son las más relevantes que esgrimieron ambos profesionales para mostrar su rechazo a la construcción de las cinco plantas de biogás y biometano que se proyectan en la comarca.
La de mayores dimensiones se ubicaría en un punto intermedio entre Villalmanzo, Santa Cecilia y Villamayor de los Montes. Las otras cuatro estarían emplazadas al suroeste de la villa ducal, alguna a menos de 2 kilómetros de un casco urbano. Cabe recordar que la Junta tramita una ley que impedirá que estén a menos de 1,5 kilómetros de un casco urbano. De las otras cuatro, cuyo recorrido es aún incipiente, hay muchos menos datos. «El tamaño que proyectan no está para nada justificado», recalcó Utiel, que mostró serias dudas sobre la rentabilidad y lamentó que el interés de las firmas que están detrás de ellas sean las cuantiosas subvenciones que llegan de Europa. «Son un efecto llamada a la ganadería industrial», aseguró.
¿Beneficios? Cada planta de biogás cuesta hasta 30 millones. Sin embargo, la plantilla que requiere, es decir, los puestos de trabajo que se crearían en la comarca, son irrisorios. «No cuestionamos la base, que es producir gas para obtener luz, sino las macroplantas que nos quieren poner», indicó Utiel.
Los vecinos que acudieron a la cita, por su parte, se mostraron preocupados por los olores y los posibles efectos que pueden tener estas plantas en su salud. «Pueden derivarse problemas de la gestión de los residuos que se generan, de su almacenamiento e incluso del suministro», alertó Sastre.
Hasta Lerma se desplazaron Mar Antón y Aurora Vilariño, ambas coordinadoras de Stop Biogás España y contrarias a los proyectos en Fuentelcésped y Milagros. Las dos hicieron un recorrido a los asistentes por los principales hitos que han logrado, los peligros que suponen estas plantas y los que ya están experimentando en sus carnes.
Fuente original: www.diariodeburgos.es