Como un aviso del inicio de la primavera, los almendros son los primeros en engalanarse de blanco y rosa. En sus ramas nacen aquellas bonitas flores que visten la villa salinera durante la temporada de floración. Aunque los burebanos bien conocen el espectáculo que acontece estas semanas en Poza de la Sal, su Oficina de Turismo ofrece cada año rutas guiadas para contemplar la magia de la naturaleza. Ayer era Álvaro Ruiz quien encabezaba al grupo de unas treinta personas que se acercaron hasta la localidad para disfrutar del paraje. «Estas actividades se venían haciendo años atrás, pero esta vez ha coincidido con el mes de Félix Rodríguez de la Fuente, que nació el 14 de marzo, y están teniendo muy buena acogida», expresaba el empleado respecto a la excursión.
Desde el busto del naturalista que adorna la Plaza Nueva emprendieron el viaje. La espectacular panorámica invitaba a recorrer los caminos aledaños al pueblo para adentrarse entre los almendros. Y así lo hicieron. Mientras los excursionistas andaban, Ruiz detallaba el crecimiento y características de los protagonistas de la villa. «Este árbol es muy resistente porque aguanta bien el frío, aunque no soportaría una helada de uno o dos grados bajo cero», explicaba el guía a los visitantes que le escuchaban con atención. Entre ellos se encontraban Mercedes Gómez y Chechu Álvarez, un matrimonio que habían planeado pasar el domingo junto a sus amigos Mari Paz Merino y Andrés Pellejero de paseo por el campo. «Está precioso, no había visto nunca los almendros en flor y me han sorprendido», aseguraba Mercedes, que valoraba la jornada como «muy entretenida y muy bien, me ha gustado mucho».
Al lado de los cuatro burgaleses, otro matrimonio disfrutaba de la zona por primera vez. Martí Guillamet y Nuria Terris, naturales de Girona, comparaban los campos de cultivo catalanes con el variopinto paisaje que presentaba ayer Poza de la Sal. «En Cataluña hay terrenos cultivados con muchísimos almendros alineados que tiñen toda la vista de blanco, pero no es lo mismo, aquí son más silvestres», opinaba Terris antes de parar a fotografiar uno de los ejemplares. De pronto, la comitiva volvía a detenerse y el guía alzaba la voz, «si miráis hacia allá veréis la Cueva de la Verana, un lugar al que solía ir Félix Rodríguez de la Fuente y dónde asaba patatas con los pastores». La visita no sólo aleccionaba a los turistas con datos sobre los árboles, también les relataba historias de la vida del famoso documentalista y exponía información sobre el paraje natural que rodea y compone la localidad.
(El reportaje completo y más fotografías, en la edición impresa de este lunes de Diario de Burgos)
Fuente original: www.diariodeburgos.es