El fin del curso y la siega del empleo rural en Burgos

Este año, como cada julio, la sierra burgalesa se ha visto afectada por la siega del empleo, pero no la de los campos de cereal, sino la del sector educativo. El empleo rural, tan necesario para mantener la vida en nuestros pueblos, se ha visto mermado tras el fin del curso escolar. Un golpe duro, sí señor, que nos recuerda la fragilidad de nuestra economía.

La cosecha amarga del fin de curso

Julio trajo consigo un aumento del paro en Burgos, el primer dato negativo del año. Cerca de 1.300 contratos en educación y servicios asociados, como el transporte escolar –que tanto echamos de menos en nuestros pueblos–, se extinguieron. Un impacto temporal, sí, pero que deja al descubierto la vulnerabilidad de nuestro empleo rural ante la estacionalidad. Como la trashumancia, que antaño marcaba el ritmo de la vida, ahora es el calendario escolar el que dicta la precariedad laboral.

La escuela, corazón de nuestros pueblos, y su latido débil

En julio, 97 personas más se sumaron a las filas del paro, alcanzando la cifra de 12.548 desempleados. Solo la agricultura y el transporte mostraron descensos; el resto, como si de una mala cosecha se tratase, se mantuvieron en números rojos. La finalización masiva de contratos educativos, un fenómeno anual, pone de manifiesto la precariedad laboral de muchos profesionales, aquellos que dan vida a nuestras escuelas rurales.

Contratos a temporadas: ¿un futuro incierto?

Los sindicatos, como CCOO Enseñanza Burgos, denuncian el abuso de contratos fijos discontinuos en la educación. Roberto Martínez lo explicaba claro: muchos trabajadores ven finalizados sus contratos el 30 de junio. Antes de la pandemia, la renovación era casi automática; ahora, solo la obtienen quienes cubren una vacante completa. Esto afecta a auxiliares, monitores de transporte escolar… un impacto directo en el empleo rural de la zona.

Escuelas rurales en la Sierra de la Demanda, Burgos

El futuro de nuestras escuelas, el futuro de nuestros pueblos

Esta inestabilidad laboral golpea con fuerza a las escuelas rurales, ya de por sí vulnerables por la escasez de alumnos. La intermitencia del empleo docente aumenta el riesgo de cierre de estos centros, perjudicando a las comunidades rurales y al empleo rural. Una situación que, además, podría alimentar la economía sumergida en el ámbito doméstico de la enseñanza.

La estacionalidad: una losa para el desarrollo rural

La estacionalidad genera inestabilidad económica y social en nuestras zonas rurales, dificultando la planificación a largo plazo y el acceso a servicios básicos. Necesitamos políticas que diversifiquen el empleo rural y reduzcan la dependencia de sectores estacionales, como si de una diversificación de cultivos se tratase para asegurar la cosecha.

Un respiro en el horizonte, pero…

El impacto del sector educativo en el paro es cíclico, concentrándose en julio, agosto y septiembre. Se espera una recuperación en octubre, con la contratación para el nuevo curso escolar. Las cifras de empleo rural suelen oscilar entre los 11.500 y los 12.000 trabajadores, como se vio en 2024. Pero, ¿hasta cuándo seguiremos con esta incertidumbre?

Más allá de la escuela: un panorama mixto

El descenso en el sector educativo contrasta con el crecimiento en otras áreas. El sector sanitario y de servicios sociales superó los 19.000 afiliados, con 451 altas en julio. El comercio también aumentó, con 433 nuevos registros. La administración pública e industria manufacturera también mostraron un incremento, ofreciendo un panorama más positivo para el empleo rural en algunos sectores.

Empleo en el sector sanitario rural de Burgos

Para más información sobre políticas de empleo rural, consulte el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

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