Los Javis repueblan en Burgos la localidad de Castil de Carrias

El asesinato de Federico García Lorca en agosto de 1936 dejó a España sin su primer libro con un protagonista abiertamente homosexual. El estallido de la Guerra Civil y todas las atrocidades que conllevó este conflicto impidieron que el poeta granadino pudiera terminar La bola negra, un escrito del que solo se conservan 4 páginas.

Para rendir homenaje al genial autor, los cineastas Javier Calvo y Javier Ambrossi, mucho más conocidos como Los Javis, anunciaron el pasado enero que trabajaban en la adaptación cinematográfica de esta novela. Con vistas a su estreno el año que viene, estos días ruedan las primeras escenas en Castil de Carrias, pueblo completamente deshabitado a medio camino entre Briviesca y Belorado. Sus calles, desiertas desde hace más de tres décadas, son estos compases finales de agosto un trasiego continuado de personas, coches, furgonetas, animales, grúas, cajas, grúas, carpas…

Hace unas cuantas semanas que el equipo de producción se desplazó hasta Burgos en busca de multitud de extras, tanto humanos como animales. Es ahora cuando ya se escuchan órdenes tan características del mundo del cine como ¡acción! o ¡silencio, grabamos! en rincones que normalmente están sumergidos en el más sepulcral de los silencios.

Una flecha amarilla en el cruce de la carretera que lleva hasta el pueblo ya deja entrever que algo se cuece en Castil. No obstante, cuando uno rebasa la última cuesta antes de iniciar el descenso hacia el casco urbano, se da realmente cuenta de la que hay montada: casi un centenar de turismos aparcados en una tierra de cereal ya cosechada, a pleno retestero, acompañan la estampa del antiguo municipio.

Junto a una de las primeras casas y almacén se ha montado una gigantesca carpa que hace las veces de sala multiusos, mientras que por las calles se reparten multitud de espacios para comer, para editar, para trabajar con el ordenador o para dar los últimos retoques al vestuario. También, por qué no, para descansar a la sombra entre escena y escena, ya que la temperatura ayer superó los 30 grados en este extremo de la provincia de Burgos.

La película de La bola negra, más que una adaptación de las únicas páginas que dejó escritas García Lorca o un retrato del granadino, será una reflexión sobre qué supone ser homosexual en tres épocas distintas de la historia reciente de España a través de las vidas interconectadas de tres hombres en 1932, 1937 y 2017. La sexualidad, el deseo, el dolor y la herencia serán temas capilares durante todo el largometraje, tal y como han adelantado los directores. En el caso de Castil de Carrias, al haber numerosas casas y tenadas en estado de ruina, los directores han elegido este pueblo para rodar escenas de las primeras generaciones, con una ambientación muy propia de la Guerra Civil. Balcones plagados de banderas de España, una especie de trinchera a base de sacos o personas caracterizadas como militares daban ayer prueba de ello. También se dejaron ver animales como burros, vacas o perros. El acceso está vetado para todo aquel curioso que ose asomarse a echar un vistazo. Ni los propios oriundos del pueblo pueden acerarse más allá de lo estrictamente imprescindible.

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Fuente original: www.diariodeburgos.es