El oso pardo regresó muy pronto a la comarca esta primavera. En la primera semana de abril devoró 13 colmenas, al menos, en dos jornadas distintas, en la explotación de Jesús María Sainz Maza situada en el entorno del túnel de la Engaña, dentro del término de la Merindad de Sotoscueva más cercano a Valdeporres. Pero desde entonces no se ha trasladado ni un solo caso más de daños a colmenas a los responsables del Servicio Territorial de Medio Ambiente, quienes no tienen constancia de ningún ataque posterior, según han trasladado a DB.
Así pues, el plantígrado, posiblemente un oso joven, de 3 a 5 años, que puede ser el mismo que se adentró en la comarca en 2024 y 2025 u otro ejemplar que siga su rastro y olor, no ha podido robar más miel, a diferencia de años pasados en que actuó en varias explotaciones. Los profesionales del sector creen que se debe a que los apicultores se están concienciando y todos se han blindado contra los ataques de oso o lo van a hacer cuando lleven los panales a zonas altas. Ángel Nava, de Espinosa de los Monteros, a quien el oso sorprendió en junio de 2024 y destrozó 30 colmenas, avanza que cuando las suba a los montes del entorno de Quisicedo (Sotoscueva) en junio pondrá de nuevo los pastores eléctricos. A su juicio, «los apicultores están atentos y ponen pastores», mientras «el oso seguro que sigue danzando por aquí».
La vicepresidenta de la Asociación de Apicultores Burgaleses, Yolanda Martínez, proyecta lo mismo y cuando lleve sus colmenas a la zona de Redondo, también en Sotoscueva, va a instalar los cercados eléctricos. «Ya estamos preparándolos», avanza esta profesional que advierte que «el peligro de los ataques de oso va a ir a los apicultores que no pongan los pastores». No obstante, cree que «los apicultores se están poniendo las pilas» y destaca que son muchos los que le han trasladado consultas sobre los trámites para hacerse con los pastores eléctricos que cede en préstamo la Junta de Castilla y León.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es