Los vecinos del casco histórico de Aranda de Duero han trasladado al Ayuntamiento un amplio listado de problemas que están directamente relacionados con la gran concentración de festividades que se permiten a lo largo del año y que convierten el centro de la capital ribereña en una zona altamente saturada. El ruido, la suciedad y el vandalismo suponen las principales preocupaciones de los residentes que reclaman que se limiten eventos y verbenas o se busquen alternativas para su celebración.
«Esto es un sin vivir», resumió una de las residentes durante el encuentro que mantuvieron con el alcalde de la localidad, Antonio Linaje, dentro de la ronda que el regidor realiza por todos los barrios arandinos. «Quiero tener derecho a estar tranquila en mi casa», reclamó una vecina. Explicó que cada fin de semana se encuentran con golpes de botellas y patadas contra sus puertas, además de actos vandálicos como lanzamiento de huevos y globos de agua contra las viviendas o pintadas en fachadas.
Algunos propietarios explicaron que incluso se han visto obligados a instalar verjas en las entradas de sus casas para protegerse de este tipo de actos.
A esta situación se le suma el estado de las calles tras las fiestas. La suciedad supone otra de las preocupaciones recurrentes. Los vecinos relataron que, tras determinadas celebraciones, como Sonorama, la zona amanece llena de basura. Precisamente en referencia a la celebración del festival, los vecinos reclamaron más seguridad para quienes tienen que acceder a sus domicilios y los comerciantes que se tenga en cuenta que en muchos casos tienen que cerrar sus negocios debido a los conciertos de la plaza del Trigo.
En cuestiones de ruido, uno de los asistentes aseguró que el centro vive una situación de «saturación acústica» y llegó a invitar a los responsables municipales a pasar una noche en su vivienda para comprobar que «es imposible hablar o descansar». A esto se añadió la proliferación de fiestas relacionadas con las peñas que suponen la presencia, hasta altas horas de la noche, de orquestas o djs. «En un año tenemos hasta 18 verbenas», lamentó una vecina.
A estas demandas se añadieron otras relacionadas con el deterioro del casco histórico, como la presencia de viviendas en mal estado, señales deterioradas, los accesos con tráfico rodado y la necesidad de mejorar el mantenimiento general. A su vez, varios vecinos se quejaron del ruido que genera la recogida de basuras y pidieron que se realice siempre a la misma hora.
Fuente original: www.diariodeburgos.es