Miedo en los vecinos de la localidad burgalesa de Villalba de Duero tras la ola de asaltos a casas

Más allá del valor económico de lo sustraído, la oleada de asaltos a nueve propiedades de Villalba de Duero ha dejado una sensación de miedo e inseguridad entre los vecinos de esta localidad ribereña. Los hechos se produjeron a primera hora de la noche del sábado y han dejado una sensación de incertidumbre, sobre todo entre los residentes en las dos calles donde se concentraron los allanamientos. «Nosotros estábamos en casa y nos enteramos cuando pasó una vecina a avisarnos de lo que había pasado, pero da miedo pensar que podrían entrar ¡y más encontrarte cara a cara con ellos!», comenta una mujer. «Mi marido estaba en casa viendo el fútbol, debieron de mirar y al ver luz no entraron, porque estuvieron rondando por aquí», relata la vecina de otro de los afectados.

El alcalde de Villalba de Duero, Alberto Rasero, explica que los ladrones estuvieron merodeando por las casas de los puntos más alejados del pueblo, donde hay menos tránsito de personas, y tantearon hasta nueve propiedades. «En algunas se ven las huellas de que estuvieron mirando, pero no llegaron a entrar», especifica Rasero. Los chalets que sí que fueron víctimas de los ladrones estaban en ese momento vacíos, como el caso de Jaime Herrero. «Nosotros llegábamos de viaje a eso de la medianoche y nada más llegar la vimos la puerta abierta y entré yo el primero», cuenta su experiencia. «En el salón no entraron, se fueron a las habitaciones del fondo, nos revolvieron todos los cajones, sacaron toda la ropa, miraron debajo de los colchones… para llevarse joyas y algo de dinero», enumera el panorama que se encontró.

La ruta de los ladrones por esta localidad burgalesa duró varias horas y, a pesar de que una patrulla de la Guardia Civil y el propio alcalde estuvieron buscando, no dieron con ellos. «Yo estuve con los guardias desde que me avisaron y cuando estábamos en un sitio nos decían que habían entrado en otra casa al otro lado del pueblo», apunta Rasero, que, por lo que vieron en ese patrullaje, considera que los autores no eran una banda organizada. «Parecían un poco chapuceros, dejaron huellas por todas partes y lo pusieron todo perdido, no son de esos que entran de forma limpia y se van rápido», valora el alcalde, que resalta que incluso una de las víctimas de estos cacos se libró de que entrasen en su casa porque les pilló en el jardín y huyeron (…).

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Fuente original: www.diariodeburgos.es