Que conseguir alojamiento en Sonorama Ribera se ha convertido en una odisea, no es ningún secreto. Con casi un año de antelación, muchos festivaleros empiezan una ardua búsqueda para hacerse con un sitio en el que dormir durante los cinco días de festival. Con una oferta hotelera muy limitada y con muy pocas opciones de alquiler, los asistentes al evento buscan todo tipo de alternativas que les permitan disfrutar de la fiesta más grande que se celebra en Aranda de Duero.
«Nosotros dormimos en furgoneta, nos vamos al camping de Costaján y después nos movemos en moto por la zona», cuentan Tomás y Encarna, que vienen desde Vinarós (Castellón). Explican que este supone el cuarto año que asisten al festival, que están encantados con el ambiente y que se han enamorado de Aranda. «Los padres de uno de los miembros de Shinova nos dijeron que teníamos que venir y menos mal que les hemos hecho caso, porque es una pasada», añaden. En su caso, han optado por esta forma de alojarse, aunque dicen que este año les han ofrecido un piso por alrededor de 1.000 euros. «Nos parece una burrada, nosotros preferimos gastarnos el dinero en comer bien y disfrutar del festival», apuntan.
Precisamente la opción de la furgoneta se ha convertido en una de las más elegidas por los sonorámicos. «Hemos alquilado una camper para venir desde Extremadura porque no encontrábamos donde quedarnos», explica un grupo de cuatro amigos. Cuentan que para ellos, el espacio para aparcar ha supuesto otra odisea. «Hemos pagado el camping para poder ir allí a ducharnos porque aunque tenemos ducha en la furgoneta, no hay sitios donde recargar el tanque de agua», añaden.
Donde sí que hay una fuente para rellenar estos depósitos es en el aparcamiento situado junto al hospital. Este servicio municipal cuenta con un espacio para caravanas y furgonetas, pero no dispone de muchas plazas para este menester, algo que obliga a que los que vienen con este tipo de vehículos tengan que buscar opciones alternativas en otros puntos de la ciudad.
El cámping se mantiene como la opción más sencilla a la hora de conseguir un sitio en el que dormir en Sonorama Ribera. Con una ampliación de plazas, este año el festival ha ofrecido alojamiento gratuito a todas las personas que se quedaron sin sitio tras varias estafas por falsos alquileres en pisos y el cierre de un hotel, el Villa de Aranda, que finalmente sí que ha reabierto con otra gestión para dar servicio a los afectados.
«Llevamos viniendo al cámping desde antes de la pandemia y nos encanta, no lo cambiamos por nada», explica Lidia. Según cuenta, forma parte de un grupo de 8 personas, que después se juntará con otro más grande. «Hemos estado tantas veces aquí, que ya tenemos un grupo de amigos que vemos de Sonorama en Sonorama», añade. «Yo he ido a otros festivales, pero en ninguno los baños son como en este, además hay bastante sombra», cuenta Javi. Eso sí, estos campistas también creen que hay cosas que se pueden mejorar, por ejemplo los puntos de agua, que están muy limitados y generan grandes colas, sobre todo con el calor que suele hacer estos días.
Mucho más complicado supone encontrar un piso o una casa para alojarse. Prácticamente todas las opciones se terminan en los primeros meses desde el anuncio de los primeros grupos. Sin embargo, siempre hay algún afortunado que lo consigue. «Mi hermano ha alquilado una habitación en un piso pequeñito en Aranda, está algo lejos, pero le sale por sólo 150 euros», cuenta un sonorámico. A él se le suman otros, como Guillermo y Jorge, que tiene la suerte de tener un amigo que les acoge en su casa durante el festival. «Ayer nos encontramos con una pareja que venía desde Córdoba y que cuando llegaron descubrieron que les habían estafado con el piso que habían alquilado», cuentan.
Desgraciadamente, hay muchos casos de personas que se hallan con este tipo de situaciones o que denuncian los precios abusivos de los hoteles. «Nos han ofrecido una habitación para tres días por 500 euros la noche», asegura una asistente al festival que viene desde Bilbao y que dormirá en una furgoneta ante la falta de opciones en Aranda.
La mejor forma de encontrar un piso donde dormir suele ser buscarlo a través de algún conocido. En este caso, además de resultar mucho más sencillo cuesta menos. La opción de tener una casa resulta muy cómoda sobre todo para el tema de las comidas. «Al final cuentas con una cocina y con ella puedes ahorrar un poquito y solventar los problemas de alimentación si alguien del grupo es celíaco, por ejemplo. Es bastante cómodo y no tienes que recurrir a restaurantes», razona Aitor, quien renta una vivienda con sus amigos
«Hemos conseguido una triple en un hotel en el último momento», relatan Laura, Ana y Bea, quienes han venido en cuatro ocasiones y en ninguna de ellas han repetido el sitio en el que alojarse. «Esto es mucho más cómodo porque podemos movernos andando por todas partes, y además en el centro», añaden. Otros, como Carlos, no han tenido tanta suerte y se quedará con sus amigos en un hostal en Grajera (Segovia) a casi 40 km de Aranda. «Buscamos en enero alguna opción más cercana, pero los precios eran prohibitivos y preferimos alejarnos un poco», explica.
Fuente original: www.diariodeburgos.es