Molinos no, pero llenar los pueblos de pintadas sí. Algo así parece que ha pensado alguno de los que se oponen a los proyectos de energía renovable planteados en la comarca Odra-Pisuerga y en especial a la planta de amoniaco verde que se desarrollará en el polígono de Melgar de Fernamental. Marquesinas, contenedores, postes de la luz, fachadas y todo tipo de mobiliario urbano han amanecido en los últimos días vandalizados con pintura, algo que ha despertado la indignación del vecindario y de los alcaldes.
Hace unos meses ya amanecieron varias carreteras de la zona y los accesos a los pueblos con grandes pintadas de ‘amoniaco no’. Quizá consideraron que de ese modo no habían afeado suficiente el entorno y ahora han dado un paso más al destrozar todo el mobiliario que se les ha puesto por delante. Los regidores mencionan que estos desperfectos los tratarán de limpiar en cuanto puedan, pero que costará un dinero que saldrá del dinero de todos los vecinos.
En el muro lateral de acceso a Melgar se pueden leer frases como ‘odia a la Junta’, mientras que también han atacado hasta los contenedores -como los ubicados junto al centro de salud- y otras fachadas municipales. En pueblos como Villasandino o Padilla de Abajo se han cebado con las marquesinas del autobús, los contenedores o los postes de la luz. Y la misma situación se ha repetido en Villadiego, Guadilla de Villamar… Como dejan claro, no se trata de pintadas aisladas y ahora tocará retirarlas.
«Nosotros ahora mismo no podemos disponer de un empleado que se dedique a estas cosas, pero habrá que quitarlas y nos costará tiempo y dinero al Ayuntamiento. De esto no se dan cuenta y va dinero que pagamos de los impuestos», expone el alcalde de Melgar, Raúl Guantes. En ese mismo sentido se expresa Ángel Carretón, regidor de Villadiego, que no tiene problema en que se coloquen carteles pero «que no manchen el pueblo, que da vergüenza». Y menciona que ellos han adecentado tapias y fachadas y las han vuelto a llenar con este tipo de mensajes. «Han pintado en todos los sitios… ya sabemos todos quiénes son», asegura.
El alcalde de Padilla de Abajo, Ignacio Grajal, tratará de hablar con quienes están al frente del grupo opositor puesto que «esta no es forma de protestar». Entiende que a algunos no les guste el proyecto de la planta de amoniaco verde -que llevará asociados 20 pequeño parques eólicos, de cuatro o cinco molinos, divididos en 28 pueblos de Odra-Pisuerga, el Alfoz y Arlanza-, pero en el caso de Padilla se llegó a votar y la mayoría del vecindario se mostró a favor. Por eso el ayuntamiento lo ve con buenos ojos y no presentará alegaciones. «Se han pasado, hay malestar en toda la zona y esto tiene unos costes derivados», explica el también diputado provincial socialista. En cualquier caso, desde el grupo que se ha mostrado en contra de estos proyectos se desvincularon de los actos vandálicos y pidieron actuar de otro modo, mientras en el mensaje que enviaron también decían que «entendemos que haya gente que esté enfadada con estos macroproyectos y canalice así su rabia».
Fuente original: www.diariodeburgos.es