Cada tres meses, Xianna, una yegua de pura raza cuidada con mimo por Óscar Tobalina, vecino de Pancorbo, se somete a la limpieza de sus pezuñas mediante un trabajo de herraje tradicional. Un tanto especial fue el tratamiento de ayer, al pasar por su cuidado trimestral con un millar de ojos atónitos ante el tintineo constante del martillo en su herradura. «No se queja de sus zapatos nuevos», le comenta un lugareño a su dueño, haciendo referencia al dócil comportamiento de la yegua.
Tanto él como ella participan por segundo año en la demostración de herraje en la Feria del Caballo Losino de Pancorbo, puesto indispensable ya en la cita. Otros actos que tampoco han podido faltar en esta novena edición han sido la exposición de trabajos artesanales, los paseos en calesa y, por supuesto, la mítica muestra de caballos losinos. «La feria está enfocada en que no se pierda la raza, aunque al público no le llame tanto la atención como otros actos», explica Tobalina. Esta especie autóctona de los Montes Obarenes y toda una seña de identidad para la zona continúa con su conservación, puesto que en los años 70 fue declarada en peligro de extinción.
El atractivo azabache. No sólo destacan por su baja estatura y su pelaje azabache, sino que se singularizan por un carácter noble, bueno y fácil de tratar. «Son caballos muy nobles, a pesar de ser totalmente salvajes», describe Pilar Abril, veterinaria y dueña de una ganadería en semilibertad, que cuenta con 250 ejemplares. La joven trabaja junto a la Asociación El Bardojal para mantener a salvo el linaje del caballo losino sin sacrificar sus características naturales. «Buscamos que la gente los vea y los conozca», añade.
Dentro de sus proyecto, también sueña con la monta a título personal o, incluso, la exhibición en espectáculos como el que ayer por la mañana ofreció el Duende Ecuestre en Pancorbo. Esta actuación encandiló al público como broche final de las actividades antes de la comida popular. Mayores y pequeños aplaudían entusiasmados los trucos que demostraron con gran destreza la variedad de jinetes y sus caballos. Saioa Arriola tan sólo tiene 14 años, pero disfruta participando en la compañía. «Me gusta montar desde pequeña, empecé con 6 años», aclara la mirandesa justo antes de actuar con Enamorado, el ejemplar al que muestra en una función conjunta con otra compañera y su caballo del Duende Ecuestre. Tras la actuación, el público se diseminó rápidamente entre los puestos del mercadillo y la comida popular en favor de la conservación de losinos.
Por la tarde, el encuentro se trasladó al polideportivo municipal para seguir disfrutando en este caso de la música.
Fuente original: www.diariodeburgos.es