Varios municipios que forman parte del trazado del Directo Madrid-Aranda-Burgos buscan alternativas para revitalizar esta infraestructura y evitar que no termine desmantelada. Una fórmula que podría aplicarse también en el tramo burgalés, de manera que se puedan evitar casos como el de Lerma, cuya estación ya se demolió en 2021. La opción de dar un uso diferente a edificios y otros elementos de la línea suponen una nueva fórmula que evite la degradación de inmuebles ferroviarios destinados a desaparecer si no se les da actividad.
Carlos Abellán, presidente de la Asociación Europea del Ferroviarios (AEC), explica que visitó la zona norte de Madrid junto a responsables del grupo de acción local Galsinma, alcaldes, concejales y antiguos ferroviarios de Renfe y Adif con el objetivo de analizar el estado en el que se encuentra esta infraestructura, especialmente en el caso de las estaciones, y así proponer usos temporales que mantengan vivo el ferrocarril mientras se avanza en su posible reapertura.
Según Abellán, la parte sur de esta vía se conserva en buen estado estructural, con carriles y traviesas relativamente nuevas, pese al deterioro visible en los edificios ferroviarios. La propuesta que se pone sobre la mesa consiste en aprovechar las estaciones como espacios de actividad económica, social y cultural, evitando así que caigan en ruina y terminen derribadas. «Lo importante es que estos edificios tengan contenido. Si no se usan, acaban grafitados, vandalizados y más tarde demolidos», apunta el presidente de AEC.
Entre las alternativas que se barajan destacan escuelas taller para oficios, albergues para senderistas, espacios culturales y proyectos turísticos vinculados al cicloturismo ferroviario. No se trataría de una «vía verde», sino de una ciclovía que no precisaría un desmontaje de la instalación actual por lo que permitiría la reapertura. «No queremos que se levanten los raíles. La intención es conservarla y darle un uso que permita mantener el trazado vivo», insiste Abellán.
El planteamiento no se limita al tramo madrileño. La AEC considera que la fórmula puede replicarse sin problema en todo el corredor incluida toda la zona burgalesa y que se convierta en un modo de ganar tiempo frente al abandono, de manera que se evite que se reproduzcan casos como el de Lerma, donde ya no cuentan con una estación. «Si no hay actividad, termina viniendo la pala y el edificio desaparece. Muerto el perro, se acabó la rabia», resume Carlos Abellán, consciente de que muchos ayuntamientos pequeños carecen de recursos para mantener estos inmuebles históricos sin un proyecto y un apoyo detrás.
Una línea estratégica. A su vez, el presidente pone el foco en el valor logístico de la línea. Su trazado recto y apto para doble vía permitiría aligerar el tráfico de mercancías que actualmente se concentra en Valladolid, algo que, además, reduciría el recorrido 100 kilómetros respecto a la alternativa actual. «Es un corredor muy bueno, preparado para trenes largos de 750 metros. El ahorro de tiempo es evidente», defiende Abellán, quien además recuerda que la electrificación sería deseable, pero no imprescindible para reactivar el tráfico de mercancías.
De la misa forma, el presidente de la AEC subraya un elemento más de peso que refleja la necesidad de reabrir esta vía:la importancia estratégica del Directo dentro del corredor europeo TEN-T y su potencial papel en movimientos logísticos vinculados a la OTAN. La línea no solo resultaría útil para viajeros o mercancías civiles, sino también para transporte militar en un eje norte-sur de la península. «Esta infraestructura tiene valor estratégico y europeo; no hablamos solo de trenes turísticos», subraya.
Para el presidente de la AEC, preservar la infraestructura evita que el país pierda una vía de reserva para emergencias, desvíos o refuerzos de tráfico, un factor que cobra importancia en contextos de crisis logísticas o interrupciones en otros corredores. Mantener la línea operativa, insiste, «supone pensar en el futuro más que en el presente».
Fuente original: www.diariodeburgos.es