En una nueva y férrea demostración del talento que junta la Ribera del Duero, en este caso en el mundo de la investigación científica, aparece un nuevo nombre: Ana Arauzo Cabrera. La ribereña de 26 años investiga en el laboratorio del Hospital Universitario de La Paz sobre cómo anticiparse a la aparición de células cancerígenas en sus señales o síntomas más prematuros mediante muestras de sangre, concretamente en el grupo de Terapias Experimentales y Biomarcadores en Cáncer del IDIPAZ-Hospital Universitario La Paz. Su día a día consiste en estudiar los cambios a nivel genético que suceden en los tumores para poder detectar patrones y hallar biomarcadores detectables en biopsia líquida, es decir, obtener un indicador de la enfermedad a través de una técnica mínimamente invasiva para el cuerpo humano.
La incorporación de Ana al mundo de la investigación tiene lugar en su cuarto año de carrera, cuando ella buscaba una prácticas que la permitieran realizar su Trabajo de Fin de Grado en la modalidad experimental, el cual estuvo centrado en lo que se dedica actualmente a investigar. Tras ello, su vinculación con el grupo de trabajo se mantuvo a través de una beca mientras la ribereña cursaba su máster, y luego surgió la oportunidad de seguir gracias a un contrato predoctoral. «Tengo la suerte de continuar en este grupo de trabajo, en el que gracias a los resultados de mis proyectos anteriores puedo continuar dando pasos en la investigación», relata la ribereña, quien también explica que su desempeño actual corresponde al desarrollo de su tesis doctoral.
Sin embargo, el día a día de la investigación resulta muy asfixiante, y las recompensas, aunque finalmente suponen una gran satisfacción, como bien ha explicado, cuesta sudor e incluso lágrimas sacarlas adelante. «La tesis en sí es una carrera de fondo con cambios de rumbo, incertidumbre, retos y mucha frustración. También creo que me ha ayudado al crecimiento personal y a tener una autogestión emocional muy grande. Lo más común es que las cosas no salgan como esperas, por ello, al hablar de frustración, me refiero a estar constantemente con mucha incertidumbre», detalla Ana.
Con todo ello, Ana Arauzo Cabrera lamenta no poder desarrollar su tesis ni su trayectoria profesional en Aranda por la falta de un laboratorio de investigación en condiciones en el Hospital Santos Reyes. «Lo que hay en Aranda es diagnóstico. Ojalá hubiese investigación, pero sin recursos y sin dinero es muy difícil que un hospital como este tenga oportunidad de sacarlo adelante», añade.
Como mayor logro en su hasta el momento corta carrera como investigadora, Ana Arauzo Cabrera ha sacado adelante su primer artículo científico, un paso en su trayectoria que la emociona y enorgullece a partes iguales. «Lo primero que sientes es una gran satisfacción al ver que el trabajo que hacemos se convierte en algo tangible. Se juntan el aprendizaje del proceso con las ganas de querer seguir, a lo que se suma el apoyo de mi gente más cercana, que me da mucha fuerza», explica Ana. La temática del artículo no se centra tanto en la detección precoz de la enfermedad, sino en cómo el paciente reaccionaría a un tratamiento concreto.
Fuente original: www.diariodeburgos.es