Puente de emociones desbordantes en Covarrubias

Señoras de 70 años metidas en el río hasta los tobillos. Chavales sin mirar en el móvil durante horas. Lágrimas por unas cajas de cartón. Otro milagro de los que gestan en invierno las hijas de doña Sancha y obran en El Piélago, un enclave cargado de magia por el que fluyen las emociones más auténticas, desbordantes pero encauzadas esta vez gracias un puente, al igual que ayer se guardaban en la cueva roja y anteayer se reflejaron en Gaia, aquel enorme y arrebatadoramente bello planeta azul.

Cada arranque del Festival Internacional de Mujeres Creadoras se plantea como un más difícil todavía y genera dudas, muchas. Solo que aquí no se despejan a base de testosterona, la gasolina es otra. «Lo que se decide con todo el corazón sale adelante», afirma anticipando el exitoso final Cristina Izquierdo, la misma que poco antes va de acá para allá murmurando «¡qué locura! ¡qué locura!» y prometiendo que de esta se retira. Nadie la cree, ni quiere, porque Covarrubias y el Arlanza se quedarían sin esta fuerza centrípeta, un portento creativo, igual que Burgos capital nada sería «si no estuviéramos todos los pueblos alrededor», recuerda la directora artística del evento que hoy arranca oficialmente con casi todas las entradas vendidas  pero muchos espectáculos de acceso gratuito y una visita indispensable al Piélago.

Sobre unas barcas ha pasado su primera noche la instalación creada por el artista francés Olivier Grossetête y ejecutada por decenas de voluntarios que ayer no escondieron la emoción al ver el fruto de su esfuerzo convertido en una estructura de 35 metros de largo y 5 de alto. El jueves comenzaron a trabajar en ella unos pocos vecinos de la villa rachela, con el refuerzo de media docena de peñistas capitalinos de la Federación de Blusas de Burgos. «La ciudad viniendo a ayudar al medio rural», reseña Izquierdo, orgullosa de dar la vuelta a la habitual tortilla que se sirve en los pueblos. 

Todos emocionados con el resultado final: un puente de 35 metros de largo y 5 de alto sobre el Arlanza.
Todos emocionados con el resultado final: un puente de 35 metros de largo y 5 de alto sobre el Arlanza. – Foto: Patricia González

(Reportaje completo en la edición impresa de este jueves de Diario de Burgos o aquí)

Fuente original: www.diariodeburgos.es