Se hacen querer dentro y fuera de las aulas. Tanto que los alumnos y sus familias decidieron nominarles ‘a traición’ a los Premios Educa Abanca 2024 en la categoría de Mejor Docente de España. No tenían ni la más remota idea hasta después de que sus candidaturas fuesen oficialmente seleccionadas entre más de 2.000 en todo el país. Cuando recibieron la noticia, vía correo electrónico, Ibone Valerdi, Rodrigo Castro, Beatriz Ansótegui y Rubén Sáenz esbozaron una enorme sonrisa. No hace falta que lo digan, se da por sentado.
Cuatro candidatos burgaleses, de un total de 12 en Castilla y León, a los denominados Goya de la Educación. Pasar la primera criba ya es una recompensa en sí misma; llegar a la final, una verdadera gesta. Tan solo diez profesores optarán al galardón, cuyo ganador se desvelará en la próxima gala de Educa Abanca, el 15 de marzo de 2025, en A Coruña. El nombre de los elegidos se publica este domingo y, como es lógico, estarán pendientes cual estudiante ante la nota de un examen.
«¿Qué es esto?», se preguntó Ibone Valerdi, directora de Magea (Castrillo del Val) y única docente de una escuela rural seleccionada en toda la Comunidad junto a Miguel Ángel Ramos, del colegio Marqués del Arco de San Cristóbal de Segovia. Lo que parecía un «email genérico» resultó ser una grata sorpresa. «Que la nominación venga de mis propias alumnas, alumnos y de las familias me hace sentir mucha gratitud», confiesa «ilusionada y entusiasmada» por el hecho de que «valoren el trabajo del día a día, que al final requiere mucho esfuerzo».
Para Valerdi, ser la Mejor Docente de España supondría, más allá del «reconocimiento» personal, un gran impulso para que el modelo educativo de Magea goce de «mayor visibilidad a nivel estatal». En este sentido, destaca la apuesta del centro por el «agrupamiento multinivel», con chavales de entre 3º y 6º de Primaria compartiendo aula pero «respetando su ritmo de aprendizaje» a través del «acompañamiento», con una «atención más individualizada y personalizada» al contar con una ratio «mucho más baja de lo que nos encontraríamos en una ciudad o en un pueblo grande».
Especialmente «orgullosos» de su nominación se sienten Rodrigo Castro y Beatriz Ansótegui, profesores de 2º y 5º de Primaria, respectivamente, en el colegio Marista Liceo Castilla. «En clase nos sentimos libres, capaces de todo, dispuestos a conectar con cada uno de esos universos particulares y proporcionarles algo tan delicado e importante como la pasión por conocer», asegura Castro, en declaraciones recogidas por el propio centro, mientras su compañera enfatiza que «todo poder conlleva una gran responsabilidad».
Obviamente, el Liceo Castilla celebra su doblete al tratarse de un «reconocimiento especialmente significativo» que pone en valor «la labor de los profesionales que inspiran, motivan y dejan huella en la vida de sus estudiantes».
A Rubén Saénz, egresado de Pedagogía por la Universidad de Burgos (UBU), le propusieron sus alumnos del instituto Cardenal Sandoval y Rojas de Aranda de Duero, donde ejerció como orientador de Salud Mental. En la actualidad, este joven docente de 27 años con varios premios extraordinarios en su currículum imparte clases de Psicología en el Sierra de Ayllón, en la provincia de Segovia.
Gane o no, Sáenz considera que el mero hecho de haber sido nominado ayuda a visibilizar el «potencial transformador» de la orientación educativa, «muchas veces devaluada», mientras pone en valor «la calidad en Castilla y León, especialmente en el ámbito rural». Según fuentes de la UBU, una de las principales reivindicaciones de este joven maestro es la implementación de protocolos para mejorar el «bienestar emocional de las y los adolescentes, especialmente en lo que respecta a la prevención del suicidio y de la conducta autolesiva».
¿Qué cualidades debe atesorar un buen docente? Aunque la pregunta es «complicada», la directora de Magea lo tiene claro: «Curiosidad, creatividad y adaptabilidad». Curiosidad en lo relativo al «interés por seguir formándose, conocer metodologías diferentes, visitar escuelas…». Creatividad, a base de ensayo y error, y «no tener miedo a probar cosas nuevas» porque lo importante es «sorprender al alumnado». Y adaptabilidad, por supuesto, partiendo siempre de la base de que «cada niña y cada niño es diferente».
Fuente original: www.elcorreodeburgos.com