Restaurarán la iglesia de Moraza como puerta de acceso al turismo en Treviño

El empeño de un pueblo está cerca de salvar su patrimonio y además convertirlo en un atractivo para el Condado de Treviño. Moraza y sus vecinos están decididos a recuperar la iglesia románica de San Juan Bautista, en la que además pretenden crear un centro de interpretación, que serviría para recepcionar visitantes y canalizar la llegada personas atraídas por el potencial del enclave burgalés. Iñaki Laburu es el presidente de la asociación que impulsa el proyecto «en el que estamos todos involucrados» y que se aplaude porque «ganaríamos un punto de entrada, que sería muy importante para todos», considera el guía turístico, Ricardo Garay, quien destaca el valor del propio edificio del siglo XII.

Así pretenden dar continuidad a una labor que comenzó en 2017, cuando «un grupo de vecinos empezamos a movernos para buscar ayudas y recuperar la iglesia para que no se cayese», recuerda Laburu. En este sentido, hay que tener que Moraza quedó despoblada y después de renacer, poco a poco gana vida y los residentes también quieren un sitio en su iglesia para reunirse o realizar actos culturales.

La Diputación de Burgos «ya aportó para arreglar el tejado más grande», aclara Laburu, quien explica que Álava también ha ayudado y ahora, con ambas instituciones de por medio, «esperamos conseguir más de 70.000 euros, porque las ayudas son compatibles», expone el presidente de la asociación cultural Moraza.De todas formas, «sino llega, lo haremos como sea», y por eso anuncia que el 24 de mayo realizan un «día especial», para recaudar fondos. 

Interior de San Pedro, en Treviño, con su espectacular retablo de 1.720.Interior de San Pedro, en Treviño, con su espectacular retablo de 1.720. – Foto: Ramis

Si lo logran, «podríamos abrir la iglesia al público», avanza Laburu, quien explica que «también pondremos ventanas, luz y suelos» en un edificio que llegó a estar okupado y luego tapiado. Esa será la base para el centro visitable «que queremos que sea del románico», pero también «pretendemos incluir algo del yacimiento del ámbar que tenemos en Moraza». En este sentido, aclara que «todas las piezas que se sacaron están en el Museo de Ciencias Naturales de Álava, por lo que compraremos para que sea divulgativo», adelanta.

Entre los edificios  más destacados de la zona está la ermita de San Vicentejo de 1162

Dentro del proyecto, también hay que tener en cuenta el potencial patrimonial, «porque es un claro ejemplo de románico local, con ábsides cuadrados y con un corte de piedra muy sólido en la parte baja», expone Garay. En actuaciones anteriores, han sacado a la vista algunos elementos como una ventana, pero ahora su objetivo está en las pinturas que se remontan al origen. «Son como despieces de las piedras de sillería pintadas en rojo», afirma Laburu, quien añade que «han aparecido unas pocas en la ventana y en la cúpula del altar».

La «joya de la corona» del románico treviñés está en la ermita de San Vicentejo.La «joya de la corona» del románico treviñés está en la ermita de San Vicentejo. – Foto: Ramis

Para avanzar, contratarán a una empresa especializada para realizar un estudio histórico artístico y «haremos algunas catas para ver si hay pinturas en más sitios», aunque con los fondos no llegarán a todos los rincones «por lo que dejaremos una parte para después», matiza Laburu, quien destaca el impulso que reciben del Ayuntamiento del Condado, pero su labor también se aplaude por el párroco titular, Alfredo Arnaiz, quien agradece «el esfuerzo del pueblo desde hace años por salvar los suyo».

Más oferta. El responsable de turismo reitera que con el proyecto de Moraza ganará todo Treviño, una zona en la que los visitantes «no saben todo el potencial que tenemos». Garay en especial habla de dos espacios: la ermita de San Vicentejo y la iglesia de San Pedro de Treviño, edificio que canaliza a los visitantes.

Garay destaca de este templo del siglo XIII «su románico más urbano», porque en su construcción, «Treviño tenía el concepto de ir más hacia una ciudad». Sin embargo, su declive se ve en el interior y, a modo de lienzo, se contempla el retablo de 1720, porque «las iglesias se agrupan en San Pedro y los titulares de las que se pierden están en el retablo y más o menos aparecen por el orden en el que estaban distribuidas por la colina», explica el historiador, quien ensalza también en este templo el Cristo gótico o las tablas de Arana.

Relacionado con Moraza y su origen románico, Garay destaca «como joya de la corona» a la ermita de San Vicentejo, de 1162 y que en realidad está dedicada a La Purísima Concepción . «El ábside es sobresaliente», apunta el responsable turístico, quien aclara que se trata de un edificio privado, «de la familia Martínez de Aragón, que se hicieron con ella en las desamortizaciones». En su interior se ve la sobriedad de este estilo, que sirve para ejemplificar el patrimonio del que dispone el Condado de Treviño.

Fuente original: www.diariodeburgos.es