El entorno del parque eólico Delmoro, a medio camino entre Cardeñadijo y Modúbar de la Emparedada y ubicado justo encima del túnel de la vía verde, es un lugar propicio para la práctica del senderismo, el running o el ciclismo de montaña.
La sucesión de caminos, las cuestas y el entorno natural a escasos kilómetros de la capital convierten a este espacio en uno de los más visitados por los burgaleses para desconectar del ruido del día a día. Sin embargo, desde hace un tiempo los paseos se han visto interrumpidos por la presencia de vallas que impiden el paso. Es más, en dos de los seis puntos de acceso a las inmediaciones del complejo eólico hay apostados durante buena parte del día dos trabajadores de una compañía de vigilancia para impedir el paso.
¿El motivo? Hace unos meses Siemens Gamesa, propietario de los cuatro molinos que hay en funcionamiento en este enclave, detectó un defecto de fabricación en otro parque fuera de España que emplea los mismos equipos que el de Cardeñadijo. Para evitar problemas de la misma índole y evitar males mayores, la instalación burgalesa se somete desde hace semanas a un proceso de revisión por parte de los técnicos de la compañía alemana.
Durante el transcurso de esta labor se ha procedido a cerrar el tránsito a todo el personal ajeno al mismo. Tan solo pueden acceder los agricultores para realizar las tareas en las fincas dentro del perímetro clausurado. Cuando esto ocurre, los vigilantes de seguridad salen del vehículo y llaman a Madrid, donde desconectan de inmediato los aerogeneradores.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es