Cuando ha arrancado la cuenta atrás para que, en menos de tres meses, Aranda se llene de música con una nueva edición de Sonorama Ribera, la 29, al evento le ha caído una condecoración inesperada. El festival arandino aparece en la lista de acuerdos del Consejo de Ministros celebrado este martes porque se le ha declarado «acontecimiento de excepcional interés público». Un reconocimiento que, en palabras de su director, Javier Ajenjo, «solo se produce en eventos culturales de máxima importancia» y que supone «un momento terriblemente importante y gratificante».
Tal es la relevancia de este nombramiento que en la provincia de Burgos sólo se ha logrado para el VIII Centenario de la Catedral de Burgos. En la lista en la que aparece Sonorama, comparte reconocimiento con otros eventos de ámbito nacional y repercusión internacional como la celebración del 30º aniversario de la reapertura del Teatro Real, la 50 edición del Festival de Teatro Clásico de Almagro, la conmemoración del bicentenario del fallecimiento de Goya en 2028, el 120 aniversario del Palau de la Música o el viaje apostólico del Papa León XIV a España, por nombrar alguno de los 26 hitos culturales, deportivos, científicos o sociales que aparecen en la lista.
Ajenjo subraya que esta distinción representa «un reconocimiento muy importante al trabajo de 30 años de muchísima gente» y abre la puerta a nuevas vías de financiación. En concreto, permitirá mejorar las condiciones fiscales para el mecenazgo, lo que facilitará «captar muchos colaboradores gracias a las desgravaciones». Porque ser acontecimiento de excepcional interés público «permite activar incentivos fiscales al mecenazgo previstos en la Ley de Mecenazgo, esta declaración facilita la implicación de empresas y entidades privadas mediante deducciones fiscales y bonificaciones tributarias» como reza el Real Decreto Ley.
El director del festival destaca que esta medida llega en un contexto de crecimiento sostenido del evento, que este año alcanza un presupuesto de 9 millones de euros, pero con una financiación pública muy limitada. «Las aportaciones públicas suponen solo entre un 2% y un 3%», explica, aunque reconoce que han sido clave para la supervivencia del proyecto: «Estamos muy agradecidos porque nos han permitido sobrevivir; sin ellas estaríamos muertos», pero pone en la balanza comparativa los 3,2 millones con los que la Xunta de Galicia apoya al festival O Son do Camiño. «Con esa cantidad nosotros haríamos diez festivales», asegura como hipótesis nada plausible.
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