Transportes ordena que la mejora de la variante de Salas dure 8 meses más de los 14 proyectados

El Ministerio de Transportes anunció el 19 de noviembre la licitación de la necesaria reconstrucción de la variante de la Nacional 234 en Salas de los Infantes, que tantos problemas ha dado en los últimos años. En la información omitió el plazo de ejecución, un dato que siempre figura en este tipo de notas de prensa. Casual o deliberado, tras el olvido se esconde la decisión de prolongar deliberadamente la duración una obra que está proyectada para completarse en 14 meses y que sin embargo se va a realizar en 22. Esto es, 8 meses más de inconvenientes para los usuarios de la carretera de Soria y los vecinos de Salas de los Infantes.

La documentación a la que ha tenido acceso Diario de Burgos prueba que el proyecto se aprobó en junio de 2024 con un plazo de ejecución de 14 meses y un presupuesto de 6,8 millones de euros para 3,5 kilómetros. Sin embargo, tras pasar año y medio guardado en el cajón sale a concurso por el mismo importe pero con mucho más tiempo para la adjudicataria. ¿Por qué? La razón está en una resolución complementaria firmada por el director general de Carreteras, Juan Pedro Fernández Palomino, en julio por la que se decide aprobar un nuevo plan de obras con un plazo de ejecución de 22 meses «que atiende a la disponibilidad presupuestaria actual y a la posible fecha de inicio» de las mismas, reza el documento por toda explicación.

No es la primera vez que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible adopta una resolución de ampliación de plazos que perjudica directamente a la provincia de Burgos. Hace casi tres años, realizó la misma maniobra con uno de los tramos de la A-73, el de Quintanaortuño a Montorio. La Demarcación de Carreteras del Estado en Castilla y León Oriental aumentó el plan de obra de los 24 meses inicialmente previstos en el expediente a 36. Es decir, la construcción, que se proyectó durante dos años, se prolongará al menos tres, aunque todo apunta a que tampoco así estará en plazo, porque las obras deben acabar en septiembre y van muy retrasadas.

Y ha vuelto a suceder con la A-11, donde la actualización de los proyectos de construcción de los dos tramos entre Castrillo de la Vega y la localidad vallisoletana de Quintanilla de Arriba, podrían redactarse en 24 meses, pero no estarán hasta dentro de 36 por razones de «disponibilidad presupuestaria». Los documentos sobre los que trabajan las consultoras adjudicatarias, y que entregarán dentro de tres años, datan de 2015, pero nunca llegaron a sacarse a licitación. Para cuando se quieran tener construidos estos 40 kilómetros de autovía, con un coste estimado de 400 millones, habrán pasado 20 años.

No décadas, pero sí un lustro ha tenido que esperar la variante de la Nacional 234 para que le toque el turno. En enero de 2021 se cursó la orden de estudio para la reconstrucción de un tramo inaugurado en octubre de 2007 y que «ha sufrido numerosas irregularidades y deformaciones en su rasante, fundamentalmente debido a su drenaje y a la acumulación de agua en toda la base y explanada», apunta el proyecto. Pese a la actuación realizada en 2019, el asfalto está plagado de hundimientos, blandones y deformaciones que han obligado a limitar la velocidad de circulación para prevenir siniestros.

Los técnicos atribuyen los problemas a dos motivos: un «sistema de drenaje inadecuado para las condiciones meteorológicas de la zona» y «firme en mal estado, con síntomas de desgaste y fatiga, y no acorde con el tráfico pesado al que está sometido». La gran cantidad de agua que se acumula en este tramo, fundamentalmente subterránea. «Es evidente que las capas de firme se encuentran afectadas por el nivel freático produciendo un mal funcionamiento de las mismas», concluyen los redactores del proyecto, que sin embargo no ven tan problemáticas «las crecidas e inundaciones en las zonas adjuntas a los pies de talud» por la escasa altura que alcanzan y lo elevado del terraplén», detallan.

En consecuencia, proponen «la rehabilitación completa del firme y del drenaje de la plataforma, con objeto de mejorar las características funcionales de la carretera (seguridad, comodidad, etc.) y la protección del conjunto del firme (aumento de la durabilidad, impermeabilidad, uniformidad y aspecto).

También se mejora en zonas puntuales el cuerpo de terraplén y se tomarán medidas para que el agua de escorrentía no se infiltre, mediante el revestido de cunetas, encachados en estructuras y eligiendo un material de relleno de bermas que mejora la impermeabilidad de la plataforma», resumen.



Fuente original: www.diariodeburgos.es