La mañana de Resurrección en Aranda de Duero volvió a estallar en un sonoro aplauso al concluir la Bajada del Ángel. Ante una plaza de Santa María repleta de público, animado por las buenas temperaturas, Lía Palomino de Diego ejerció las veces de pregonera de la vuelta a la vida de Jesús ante su madre, representada por la Virgen de las Candelas.
Minutos antes del esperado acto, uno de los más representativos de la Semana Santa arandina, las miradas se volvían hacia el cajón que hace las veces de cielo para ver salir el globo que portaba a la pequeña de 5 años. Ataviada con sus ropas y sus alas de ángel, la protagonista representó su papel a la perfección. Un silencio tenso acompañó el recorrido del globo hasta pararse justo encima de la talla de la Virgen, cubierta con su manto de luto aún.
La apertura del globo azul y blanco arrancó los primeros aplausos que acompañaron animando a Lía en su descenso hasta retirar el manto enlutado para que la Virgen viese a su Hijo Resucitado. Arropada por una larga ovación, la pequeña Ángel volvió a elevar su vuelo simulado en hasta tres ocasiones más, en lo que para los presentes fue una interpretación irrepetible.
Una vez en el suelo, Lía acompañó como centro de atención de todas las miradas a la procesión del Resucitado, con todo el boato propio de las grandes ocasiones, sin parar de sonreir a los que le daban la enhorabuena por su gran labor.
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