Ni el frío, ni la crecida del Duero pudieron con la fiesta de Carnaval en la capital ribereña. En uno de los desfiles más numerosos de los últimos años, los arandinos, y algunos pueblos de la comarca se dieron cita en la calle Santiago para mostrar sus disfraces, un año más, marcados por la originalidad y esta vez, con muchas referencias a películas.
El cine se convirtió en el principal protagonista de una cabalgata en la que el colegio Simón de Colonia puso las palomitas, el proyector, las butacas y hasta los premios Oscar. No fueron los únicos, otro grupos trajeron hasta Aranda la magia de Avatar, el caballo de Troya y el barco del Capitán Garfio tripulado por el mismísimo Peter Pan.
También hubo espacio para un safari en el que decenas de animales rodeaban a algunos cazadores, seguidos por un ejército de tarzanes, Janes y Cheetas. Otros animales, como unas mariposas gigantes y unos caracoles llenos de luz inundaban con sus bailes las primeras filas, donde el sonido de los tambores, a ritmo de batucada, iniciaban el desfile con un grupo de mejicanos. No faltaron, tampoco un grupo de ranas y sus renacuajos.
De otro planeta venían los niños del colegio Fernán González, con sus propulsores a la espalda y rodeados de un gran número de padres y madres convertidos en marcianos rojos. Pero, no eran los únicos que surcaban el universo. Más adelante un grupo de astronautas acompañados de una carroza con un cohete representaban a la AEA, la Agencia Espacial Arandina.
También hubo un hueco para la reivindicación rural. Tanto el colegio Castilla como la ADCVillalba se encargaron de recordar la importancia de los pueblos, que proporcionan alimento y necesitan servicios para mantenerse vivos.
Vikingos, indios y vaqueros con su propia diligencia, cupidos, cupcakes y hasta un castillo dominado por un enorme dragón. El desfile no defraudó en ningún momento, con una gran cantidad de público agolpado en las aceras de la capital ribereña.
Las obras de Carrequemada, comenzadas esta misma semana no se convirtieron en un problema para los viandantes, que encontraron huecos de sobra para disfrutar de los disfraces. Una vez más, como ya ocurrió en la cabalgata de Reyes, el Ayuntamiento colocó unas gradas para las personas con problemas de accesibilidad, esta vez en los Jardines de don Diego.
Fuente original: www.diariodeburgos.es