Un coreano abre un restaurante asiático en el Camino de Santiago en Burgos

La comida asiática está cada vez más de moda. Al éxito que tiene la gastronomía china o japonesa entre los burgaleses se suma desde hace un tiempo el furor que causa la coreana, mucho más meticulosa y elaborada. Si a esta tendencia le sumamos la ingente cantidad de peregrinos que recorren año tras año el Camino de Santiago, el éxito está garantizado.

Pedro Lee, un coreano que se enamoró de Hornillos del Camino hace ya seis largos años, se ha lanzado a la aventura y puesto en marcha un restaurante con comida típica de su país en un pueblo con medio centenar de empadronados. Lejos de ser un negocio al uso, Lee tenía claro que quería trasladar al establecimiento -y a su carta- el mix de culturas que le acompañan desde pequeño. Sus padres emigraron a Argentina cuando era niño, por lo que guarda muy buen recuerdo de sus 12 años en el país sudamericano. Además, España le ha acogido durante décadas tras llegar inicialmente en 1989. Su castellano, como no podría ser de otra forma, es impecable.

Con esta carta de presentación, su cocina es una mezcla de la gastronomía de los tres países que tanto le han marcado. «Ofrezco comida sana, a precio razonable y con buen ambiente», indica. En las dos semanas que lleva abierto Nanumi (compartir en coreano), ya ha recibido ya las primeras críticas, algunas de compatriotas. «Se llevan mucha alegría. Me preguntan que cómo me he atrevido a montar un restaurante así en un pueblo tan pequeño como este. Es una larga historia», asegura entre risas Pedro Lee.

Tras una vida entera como guía de ciudadanos coreanos que cruzan el planeta para completar la Ruta Jacobea a pie desde Francia hasta Santiago de Compostela, se quedó prendado de Hornillos. Compró una antigua casa «que valía lo mismo que un coche, algo increíble», recuerda y se llevó la puja para auparse como gestor de las antiguas escuelas hasta diciembre de 2029. «La gente está muy contenta», admite. En su carta uno se puede encontrar desde una selección de embutido ibérico hasta bibimbap. Este último plato es un bol a base de arroz con todo tipo de verduras, carne o pescado, maridado con salsas de todo tipo. «El alcalde me comentó que los productos deberían ser de vendedores de la zona y así lo he hecho», explica. Además, también ofrece combinados y, para dejar muy claro su pasado argentino, asados. Todo ello maridado con bebidas, licores coreanos (soju, chamisul, shum shurum, hwayo…) y té de cebada. Este último brebaje, destaca, es completamente gratis para los clientes o para cualquier persona que entre en su coqueto restaurante a pie de Camino de Santiago.

«No voy a hacer mucha variedad, sino cosas especiales de todas las gamas, desde la alta hasta otra algo más baja», asegura. Así las cosas, se podrá permitir el lujo de atender a multitud de personas durante los horarios de comida y cena sin tener que renunciar a clientes cuando estos lleguen en masa, sobre todo de mayo a octubre.

(El reportaje completo, en la edición impresa de este miércoles de Diario de Burgos o aquí)

Fuente original: www.diariodeburgos.es