Briviesca está de moda y encontrar una vivienda en alquiler se ha convertido en misión imposible. La llegada de cientos de trabajadores temporales contratados por la empresa Solaria con motivo de la construcción del megaparque fotovoltaico en la comarca y nuevas familias dejan a la ciudad «sin un solo piso, casa y chalé libre», confirman desde las inmobiliarias de la ciudad. Desde hace años, sobre todo la población más joven con intención de independizarse se ha mostrado angustiada debido a la escasez de inmuebles disponibles. El problema se agrava y a día de hoy la existencia es nula.
La imparable tendencia al alza de los alquileres en el país en general se han convertido en una de las mayores preocupaciones para la sociedad; sin embargo la capital burebana mantiene «los precios prácticamente iguales desde hace años», entre 300 y 400 euros de media al mes o en algunos casos más de 500, bastante más económicos que en ciudades cercanas, por lo que los interesados no se lo han pensado mucho a la hora de decantarse por el municipio.
Los empleados que operan para la empresa dedicada al desarrollo y generación de energía solar fotovoltaica ocupan tanto viviendas de alquiler como alojamientos turísticos. La disponibilidad de pisos de estas características ha descendido notablemente de lunes a viernes, al igual que las plazas en el hostal La Vid y el hotel Isabel (sin ninguna libre entre semana hasta el mes de octubre). Por contra, el hotel-restaurante El Vallés sí que cuenta con espacio para alojar huéspedes.
A través del portal inmobiliario online Fotocasa solo hay opción de arrendar un chalé en Valdazo, a cinco kilómetros de Briviesca, mientras que Idealista ofrece dos pisos de dos y tres dormitorios por 450 y 600 euros, respectivamente, al mes. A su vez, el propietario de una vivienda ha publicado un anuncio de alquiler de una habitación por 275 euros al mes, un hecho que al parecer se empieza a ver.
Esta situación tan complicada para encontrar casa también se da en los pueblos de alrededor, que apenas cuentan con alojamientos sin ocupar los días de labor ni con vivienda municipal o privada libre. Hasta localidades como Lences y Los Barrios de Bureba, Llano o Terrazos han llegado los empleados de la compañía de energía renovable. Gracias al programa Rehabitaré impulsado por la Junta municipios como Oña, Busto o Cubo han incrementado el parque público de alquiler social y, por lo tanto, fijado población a través de la recuperación de inmuebles en desuso, pero no es suficiente.
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Fuente original: www.diariodeburgos.es